Verdad
latín, veritas; griego alétheia; hebreo ‘emet. Este es un término que se encuentra en todas partes, en todas las culturas y épocas, en la vida cotidiana; en la ciencia, en el derecho, en la historia. Pero en el campo donde más se trata es en el filosófico, y a través de la historia se han dado infinidad de definiciones de la v., lo que constituye a la filosofía en el esfuerzo humano por encontrarla. Una de las definiciones clásicas de la v. la dio el filósofo de Estagira, Aristóteles, en el siglo IV a. C, y fue retomada por Santo Tomás, en el siglo XIII, adæquatio intellectus et rei, concordancia entre el intelecto y la realidad.
En las Escrituras la v. no es un concepto intelectual, es completamente religioso, que describe las relaciones de Dios con el hombre a la luz de Dios. El término hebreo ‘emet, v., procede del verbo ‘aman, que significa “ser firme, sólido, seguro, digno de confianza”. De aquí que la v. en la Escritura deba relacionarse con la palabra fidelidad, pues la fidelidad da confianza. Así, la v. es un atributo de Dios, que se encuentra en sus intervenciones en la historia a favor de su pueblo, en la Alianza: “Has de saber, pues, que Yahvéh tu Dios es el Dios, el Dios fiel que guarda su alianza y su favor por mil generaciones con los que le aman”, Dt 7, 9; es Dios de lealtad, Dt 32, 4; Dios nunca ha faltado a la Alianza, Ex 34, 6; Sal 138 (137), 2; así lo canta el salmista, Sal 89 (88). La fidelidad de Dios va unida, en otros lugares de la Escritura, a los atributos de justicia, Os 2, 21-22; Ne 9, 33; Za 8, 8. La v. de Dios, su fidelidad, es refugio y protección para el justo, por eso se le llama roca, escudo, baluarte, Sal 9, 10; 18 (17), 3/32/47; 31 (30), 3; 43, 2; 54 (53), 7; 59 (58), 17; 61, 8; 91 (90).
La v. es también una característica de la palabra de Dios de sus mandamientos, de la Ley, como lo proclama el salmista, Sal 19 (18), 10; 111 (110), 7; 119 (118), 86/138/142/151/160.
La verdad del hombre también tiene en la Escritura la connotación de fidelidad, “hombres de verdad”, a lo cual se asocia el temor de Dios, Ex 18, 21; Ne 7, 2; es decir, la v. está en la fidelidad a la Alianza, Jos 24, 14; caminando en la presencia del Señor, 1 R 2, 4; 3, 6; con corazón íntegro, 2 R 20, 3; Is 38, 3; dentro de la justicia y el derecho, Ez 18, 9. En las relaciones entre los hombres, v. tiene la connotación de lealtad, actuar con sinceridad y fidelidad, Gn 42, 16; 47, 29; Jos 2, 14; “Los labios veraces permanecen por siempre, sólo un instante, la lengua embustera”, Pr 12, 19; aquí también se da la idea de estar firme, de la v. como lo sólido, lo permanente, ‘emet.
En los textos sapienciales la v. es sinónimo de sabiduría, “Adquiere verdad y no la vendas; también sabiduría, educación e inteligencia”, Pr 23, 23; “Qohélet trabajó sin descanso inventando frases felices, y escribiendo con acierto sentencias verídicas”, Qo 12, 10; “Lucha por la verdad hasta la muerte, y el Señor combatirá por ti”, Si 4, 28. En la literatura apocalíptica la v. es el designio de Dios, su querer, Sb 3, 9; en el Libro de la V., dice el profeta Daniel está escrito el designio, la v. de Dios, Dn 10, 21.
En el N. T. para el apóstol Pablo la v. está en el Evangelio, que para los judíos estaba en la Ley, Rm 2, 20; por lo que habla de la “v. del Evangelio”, Ga 2, 5-14; que es “palabra de v.”, Col 1, 5; Ef 1, 13; Ga 1, 6. Pues, según el apóstol Juan, Jesús, el verbo, el logos, escuchó la palabra del Padre y fue enviado a proclamar su v., Jn 8, 26/40 y 45-58; de la cual vino a dar testimonio, Jn 18, 37.
Esta “v. del Evangelio” se resume en lo que Cristo respondió a Tomás cuando le preguntó cómo conocer el camino; le dijo Jesús: “Yo soy el Camino, la ®dad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”, Jn 14, 5-6.
En el apóstol Pablo la alétheia tiene también el significado de fidelidad de Dios a las promesas, Rm 3, 3; que se cumplen plenamente en Cristo, Rm 15, 8; “Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido su sí en él; y por eso decimos por él ‘Amén’”, 2 Co 1, 18-20. Este amén es de la misma raíz hebrea ‘aman, y significa “es firme, digno de confianza”. Alétheia también la emplea el Apóstol en el sentido de v. moral, lo opuesto a la injusticia, Ef 5, 9; 6, 14.
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