Vara
latín virga. Rama delgada y larga, Gn 30, 37; Jr 1, 11. Usada como apoyo al caminar, Gn 32, 11. Cuando Yahvéh mandó a Moisés para que sacara a su pueblo cautivo de Egipto, hizo que el cayado de Moisés se convirtiera en una serpiente y le dio el poder de realizar prodigios para que los israelitas y el faraón le creyeran que iba de parte de Yahvéh, Dios de Israel, Ex 4, 1-5; “Toma este cayado en tu mano, porque con él has de hacer los prodigios”, Ex 4, 17 y 20; éste es el “cayado de Dios”, con el que Moisés hará los prodigios en Egipto. En la travesía por el desierto, los israelitas hicieron unos varales de madera de acacia revestidos de oro, para transportar el Arca, Ex 25, 13-14. Yahvéh pidió a Moisés, después de la rebeldía de pueblo en el desierto y la intervención de Aarón para que cesara el castigo, que cada uno de los jefes de las familias, doce, le llevara una v. marcada con el nombre; en la de la familia de Leví debía ir el nombre de Aarón. Las doce varas fueron puestas en la Tienda del Encuentro y al día siguiente la v. de Aarón había retoñado, señal para ser elegido sacerdote, Nm 17, 16-26. Esta v. de Aarón fue guardada en al Arca, Hb 9, 4.
Con una v. o cayado apacentaban los rebaños los pastores Lv 27, 32; 1 S 17, 40; Sal 23, 4; Mi 7, 14. Con una v. se golpeaban los cereales, Is 28, 27; las aceitunas se recogían por vareo, golpeando las ramas del olivo con una v., Is 17, 6; 24 13. La v. se usaba para medir, Ez 40, 3 y 5-7; 41, 8; 42, 16-19; Ap 11, 1.
La v. se empleaba como instrumento de castigo y de corrección 2 S 7, 14; Jb 9, 34; Sal 89, 33; Pr 13, 24; 22, 15; 23, 13-14; 29, 15; Is 10, 5; 14, 29.
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