Unción
acción de ungir. Aplicar o frotar sobre la piel especias, perfumes o aceites, se realizaba especialmente en las solemnidades entre los israelitas, Rt 3, 3;Am 6, 6. La u. formaba parte casi imprescindible del aseo personal cotidiano y del cuidado del cabello, Qo 9, 8; Mt 6, 17, y de la cosmética, Est 2, 12. Se acostumbraba ungir a los visitantes o huéspedes, como símbolo de honor, Lc 7, 46; 2 Cr 28, 15. Cuando se encontraba en duelo o luto, la persona no se ungía, 2 S 14, 2, o cuando se encontraba en una búsqueda espiritual, Dn 10, 3. Para evitar tentaciones, Jesús enseñó a sus discípulos a hacerse u., cuando estaban en ayuno, Mt 6, 17.
La u. se usaba también en medicina aplicándola con aceites, Is 1, 6; Lc 10, 34, y en los entierros, aplicando bálsamos, aromas y ungüentos, 2 Cro 16, 14; Mt 26, 12. Los egipcios embalsamaban a los muertos, Gn 50, 2 y 26.
La u. con perfumes consistía en aceite de oliva mezclado con sustancias aromáticas vegetales como la mirra y el nardo.
Había la creencia que mediante la u. descendía la gracia divina sobre el ungido, por ello se aplicaba a los reyes, los sacerdotes y en ocasiones a los profetas, para ser consagrados; recibían por tal razón en nombre de Mesías, hebreo, ungido del Señor, y entre los griegos khristos, el ungido. A Saúl lo llamaban el ungido de Yahvéh, 1 S 24, 6.
Jesús fue ungido Is 61, 1; Lc 4, 18, por Dios con el Espíritu Santo, Hch 10, 38. Los cristianos están ungidos en el Bautismo, por Espíritu Santo, 2 Co 2, 21; 1 Jn 2, 20.
En sentido figurado la palabra u. se fue desarrollando en tiempos de David, 1 Cr 16, 22, cuando los patriarcas eran llamados mis ungidos, Sal 23, 5; 92, 10.
Dios sana espiritualmente a través de la u. con aceite en la extremaunción, St 5, 14; Mc 6, 13.
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