Templo
latín, templum, lugar consagrado a una divinidad.
Los israelitas no tuvieron un T. fijo hasta el reinado de Salomón, pues era un pueblo nómada. Ellos llevaban siempre consigo un santuario móvil, Tienda del Encuentro o el Tabernáculo, en el que se encontraba el Arca de la Alianza, con las tablas de la Ley. Tras la conquista de Palestina en el siglo XIII a. C., se hicieron sedentarios y se procuraron un lugar fijo para instalar el Arca y tener un centro de carácter religioso y político. 1. T. de Salomón o Primer T.: Se inició con un altar construido en un terreno que el rey David compró a Arana el jebuseo, para ofrecer holocausto a Yahvéh. Luego Salomón, hijo de David, construyó el t. hacia el año 957 a. C. La zona se conoce; es un terreno plano al noreste de Jerusalén y se conoce como Haram esh-Sharif o noble santuario, hoy en día la Cúpula de la Roca.
El t. de Salomón medía 31 m de longitud por 10 m de ancho La altura era de 15 m; y el total del complejo medía unos 52 m de longitud y 27 m de ancho. Tres de sus flancos estaban dotados de una galería de tres plantas con cámara y aposentos para guardar los objetos del culto, albergar el tesoro del T. y almacenar provisiones.
El T. en sí sobresalía del complejo, dejando a la vista pequeñas ventanas con celosías. El techo era plano y tenía vigas de madera y con artesonado de cedro en su interior.
El T. lo conformaba el atrio la sala Grande y la sala del Santo de los Santos. En la primera se hallaban el altar de los holocaustos y el altar de oro, rodeado por cinco candelabros de seis brazos y cinco mesas para el pan de la Presencia. La sala del Santo de los Santos, el Tabernáculo, albergaba el Arca de la Alianza entre dos querubines de madera de olivo, revestida de oro, de pie y con las caras vueltas hacia la sala; sus alas estaban extendidas de modo que sus extremos se tocaban. Delante de este complejo muy decorado, 1 R 6; 2 Cro 3-4, había dos atrios, uno exterior y otro interior. Al primero tenía acceso el pueblo, mientras que el interior estaba reservado para los sacerdotes. En él se hallaban el altar de bronce de los holocaustos, el Mar de bronce, para las abluciones de los sacerdotes, y diez basas móviles, también de bronce. A derecha e izquierda de la entrada del T. se alzaban dos columnas de bronce.
Con ocasión de la segunda deportación a Babilonia los ejércitos babilónicos bajo el mando del mismo emperador Nabucodonosor, destruyeron el t. de Salomón. 2. Segundo T. o T. de Zorobabel: al llegar los judíos repatriados construyeron un altar en el lugar del destruido t. de Salomón. Luego, bajo el gobierno de Zorobabel, nieto del rey Yoyaquim de Judá, deportado en 597 a Babilonia, se inició la construcción de un nuevo t. que, tras superar dificultades durante las obras, fue consagrado en 516 a. C. El t. fue reformado luego por Herodes el Grande. Permaneció en pie 585 años, hasta que fue destruido, bajo el emperador Tito, el año 70 d. C.
Sus dimensiones se mencionan en un edicto persa: La Casa será el lugar donde se ofrezcan sacrificios y sus fundamentos quedarán establecidos. Su altura será de sesenta codos, su anchura de veinte codos. Habrá tres hileras de piedra de sillería y una de madera. Los gastos serán costeados por la casa del rey. Además, los utensilios de oro y plata de la Casa de Dios, que Nabucodonosor sacó del santuario de Jerusalén y se llevó a Babilonia, serán restituidos, para que todo vuelva a ocupar su lugar en el santuario de Jerusalén y vuelva a ser colocado en la Casa de Dios, Esd 6, 3 ss. Todo fue restituido menos el Arca, por lo que el Tabernáculo permaneció vacío.
En 169 a. C. el rey seléucida, Antíoco IV Epífanes, saqueó el T. Con ocasión de la segunda deportación a Babilonia, los ejércitos babilónicos bajo el mando del mismo emperador Nabucodonosor, destruyeron el t. de Salomón.
Entró en el santuario y se llevó el altar de oro el candelabro de la luz con todos sus accesorios, la mesa de la proposición, los vasos de las libaciones, las copas, los incensarios de oro, la cortina, las coronas, y arrancó todo el decorado de oro que recubría la fachada del Templo, 1 M 1, 21 ss. El T. fue profanado, los paganos andaban con mujeres, y hasta introducían allí cosas prohibidas. El altar estaba repleto de víctimas ilícitas, prohibidas por las leyes, 2 M 6, 4 s.
Este proceder de los seléucidas provocó la guerra de liberación de los macabeos. Reconquistaron el T. y volvieron a purificarlo. Lo consagraron y reforzaron las defensas del monte.
La fiesta celebrada en diciembre del año 164 a. C. se conmemoraría en adelante como la “Segunda Fiesta de las Tiendas” o “Fiesta de las Luminarias”. Judas Macabeo escogió sacerdotes celosos de la Ley, que purificaron el Lugar Santo y llevaron las piedras de la contaminación a un lugar inmundo. Luego de reflexionar sobre el altar contaminado, decidieron demolerlo y depositar sus piedras en el monte de la Casa, en un lugar conveniente, hasta que surgiera un profeta que diera respuesta sobre ellas. Tomaron luego piedras sin labrar, como prescribía la Ley, y construyeron un nuevo altar como el anterior. Repararon el Lugar Santo y el interior de la casa y santificaron los atrios. Hicieron nuevos objetos sagrados y colocaron dentro del T. el candelabro, el altar del incienso y la mesa. El día veinticinco del noveno mes, llamado kislén, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al romper el día y ofrecieron, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían construido, un sacrificio conforme a la Ley. Fue inaugurado el altar con cánticos, cítaras, liras y címbalos, en el mismo tiempo y el mismo día en que los gentiles lo habían profanado.
Judas de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, decidió que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días a contar del veinticinco del mes de kislén, se celebrara con alborozo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar. Por aquel tiempo, levantaron en torno al monte Sión altas murallas y fuertes torres para proteger el T., 1 M 4, 42 ss. 3. El templo de Herodes el Grande: Según el historiador Flavio Josefo, Herodes anunció a los judíos su gigantesco proyecto de demoler el t. de Zorobabel y construir uno nuevo en su lugar. Los judíos se mostraron escépticos, principalmente porque temían que el rey no pudiese financiarlo una vez demolido el antiguo t. Pero Herodes les prometió que no lo demolería hasta que contase con todo lo necesario para la construcción del nuevo. Herodes cumplió su palabra, pues sólo después de haber conseguido un millar de carros para el transporte de las piedras a pie de obra, haber seleccionado diez mil maestros experimentados y haber comprado vestiduras para mil sacerdotes, previamente instruidos en el arte de la cantería y de la carpintería, procedió e iniciar las obras.
Herodes no sólo trataba de ganarse el apoyo de los judíos para su política, también pretendía así presentarse a sus ojos como judío creyente y cumplidor de la Ley. Amplió la superficie del monte Sión, mediante terraplenes, nivelaciones del terreno y gigantescos muros de contención. El trazado de la actual explanada se corresponde con la planta del complejo herodiano. Toda la zona parecía una fortaleza. Un gran número de lápidas en griego y latín advertían a los judíos de la prohibición de entrar en él. En el flanco occidental la muralla tenía cuatro puertas, una de las cuales conducía al castillo real a través de un valle; otras dos conducían a los suburbios y la cuarta a la ciudad. Un gran número de escalinatas permitían subir y bajar al valle, pues la ciudad quedaba situada justamente frente al Templo. El cuarto flanco de la muralla, hacia el lado meridional, tenía también puertas en el centro y una sala real de triple columnata que se extendía longitudinalmente desde el lado oriental hacia el occidental del valle, que era cuanto podía extenderse.
Sobre el valle se había construido adicionalmente una sala de inconmensurable altura, pues quienquiera que situado encima de la techumbre pretendiese recorrer con la vista ambas alturas, se marearía antes de llegar a ver el fondo de tal abismo. Desde un extremo a otro de la sala, se habían levantado ciento sesenta y dos columnas formadas en cuatro hileras, estando la cuarta incorporada en un muro de mármol. El grosor de cada columna era tal que tres hombres cogidos de la mano no podían abrazarla; su altura era de veintisiete pies y cada una de ellas se asentaba sobre una doble basa. Los capiteles eran de orden corintio. Las vigas de madera del techo tenían tallas heteromorfas. Y la techumbre central sobresalía por encima de las otras dos. Al frente, sobre los capiteles, se alzaba una pared de piedra adornada con columnillas. Así era también la primera muralla del Templo y había una segunda hacia el interior, a poca distancia, a la que se tenía acceso subiendo una escalinata, además tenía inscripciones que advertían a la gente que estaba prohibido entrar so pena de muerte. El recinto tenía tres puertas equidistantes, en los flancos norte y sur, y una puerta grande por la que podían entrar con sus mujeres los judíos en estado de pureza. La entrada del atrio interno, por el contrario, estaba terminantemente prohibida a las mujeres. Había un tercer recinto interior que estaba reservado a los sacerdotes; era el Templo en sí, ante el cual se hallaba el altar en que se ofrecían a Dios los holocaustos.
Obras después del tiempo de Herodes: Los romanos invadieron el T. después de que los propios judíos lo incendiaran, al final de la primera guerra judía, año 70 d. C. El T. quedó reducido a cenizas, menos lo que se conoce hoy como el Muro de las Lamentaciones. Luego Adriano, el emperador, erigió un t. a Júpiter en el monte Sión. El t. fue destruido en el siglo III, bajo el reinado de Constantino el Grande, quien permitió a los judíos que acudiesen a orar a la ciudad el día diez de abril de cada año, aniversario de la destrucción del T.
Juliano el Apóstata el emperador anticristiano, ordenó reconstruir el t. judío el año 361; con lo que los judíos pudieron regresar a Jerusalén, pero un terremoto impidió que las obras continuaran, además en el año 363 murió el emperador. A raíz de entonces, la explanada del T. fue utilizada como escombrera.
Santuario musulmán.
Jerusalén fue conquistada en el año 638. Posteriormente el califa Omar conmemoró el sacrificio de Abraham, orando en la roca del monte Sión. Luego erigió un santuario en el lugar, ya que desde la roca de Abraham, según la tradición musulmana, el profeta Mahoma había subido a los cielos montado en su prodigioso corcel. El santuario hizo que Jerusalén se convirtiera en centro musulmán de peregrinación. Desde la conquista de Jerusalén por el sultán Saladino el año 1187, el monte Ofel pasó a pertenecer a los musulmanes hasta el día de hoy.
Muro de las Lamentaciones. Es lo que queda del T. de Herodes que quedó en pie después del incendio que lo destruyó. Es hasta hoy, el símbolo y monumento que conmemora su destrucción, y es el lugar sagrado por excelencia del judaísmo. Su denominación se debe a que desde hace siglos acuden a orar ante él los judíos de la diáspora.
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