Pectoral
prenda que el sumo sacerdote llevaba cuando entraba al santuario o que tenía que lucir cuando tomara decisiones importantes.
Yahvéh dio instrucciones a Moisés para la confección de los ornamentos sacerdotales, entre ellos el p.: debía hacerse al estilo de la labor del efod.
Sería de oro púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; cuadrado y doble, de un palmo de largo y otro de ancho. Lleno de pedrería preciosa, poniendo cuatro filas de piedras, tres en cada una: en la primera fila, un sardio, un topacio y una esmeralda; en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un diamante; en la tercera fila, un ópalo, un ágata y una amatista; en la cuarta fila, un crisólito, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas en oro. Las piedras corresponderán a los nombres de los doce hijos de Israel. Estarán grabadas como los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus. Para el pectoral cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones; y también para el pectoral dos anillas de oro que se fijarán en sus dos extremos. Los dos cordones de oro pasarán por las dos anillas, en los extremos del pectoral; uniendo los dos extremos de los dos cordones a los dos engarces, y se fijarán en la parte delantera de las hombreras del efod. Otras dos anillas de oro serán puestas en los dos extremos del pectoral, en el borde interior que mira hacia el efod. Y otras dos anillas de oro se fijarán en la parte inferior de las dos hombreras del efod, por delante, cerca de su unión encima de la cinta del efod. Sujetarán el pectoral por sus anillas a las anillas del efod, con un cordón de púrpura violeta, para que el pectoral quede sobre la cinta del efod y no se desprenda del efod. Así llevará Aarón sobre su corazón los nombres de los hijos de Israel, en el pectoral del juicio, siempre que entre en el Santuario, para recuerdo perpetuo delante de Yahvéh. En el pectoral del juicio se pondrá el urim y el tumim, que estarán sobre el corazón de Aarón cuando se presente ante Yahvéh. Así llevará Aarón constantemente sobre su corazón, delante de Yahvéh, el oráculo de los israelitas, Ex 28, 15-30.
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