Paloma
latín palumba, columba. Ave de los colúmbidos, cuya primera mención bíblica se hace en la narración del diluvio, Gn 8, 8-12, de la cual existen muchas especies, desde domésticas hasta salvajes. De esta última se habla en Jr 8, 7 y 48, 28; Ez 7, 16. En el Cántico de Ezequías, éste dice que en su enfermedad zurea como p., Is 38, 14; 59, 11; también, se le llama gemido, Na 2, 8. La p., en diferentes culturas, es figura de la persona bondadosa y sencilla, Os 7, 11; Mt 10, 16. Los libros poéticos acuden a la figura de la p., como cuando es comparada con la novia, Ct 1, 15; 2, 14; 4, 1.
La paloma era la única ave que se podía ofrecer en sacrificio. Dentro de las aves, el único holocausto aceptable es el de tórtolas y pichones, Gn 15, 9; Lv 1, 14; 12, 6; 15, 14; Nm 6, 10; era el sacrificio de los pobres, Lv 5, 7; 12, 8; 14, 22; Lc 2, 24. Para estos sacrificios, existían expendios de palomas en el Templo, comercio que fue objeto de la ira de Cristo, Mt 21, 12; Mc 11, 15; Lc 19, 45; Jn 2, 14. La p. es el símbolo cristiano del Espíritu Santo, Mt 3, 16; Jn 1, 32-34. Paltí, hebreo salvación. Nombre de varón. 1. Hijo de Rafú. Explorador de la tribu de Benjamín enviado por Moisés, desde el desierto de Parán, a la tierra de Canaán, Nm 13, 9. 2. Hijo de Layis, a quien el rey Saúl le entregó como esposa a su hija menor Mikal, que estaba casada con David, 1 S 25, 44. Muerto Saúl, David hizo le fuera devuelta Mikal, como condición para hacer un pacto con Abner, y reunificar el reino, 2 S 12, 16.
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