Pablo
llamado el Apóstol de los gentiles por ser el más importante de los misioneros y primer teólogo del cristianismo. Descendiente de Benjamín.
Nació en Tarso actualmente Turquía. Llamado inicialmente Saulo, pero como joven judío de la diáspora, escogió el nombre latino de P., por la similitud fonética de éste con el suyo. Al octavo día fue circuncidado, según ordenaba la Ley, y se educó de acuerdo con la interpretación farisaica de la Ley.
Sus modelos de pensamiento reflejan una educación formal en la Ley que debió recibir en Jerusalén del famoso maestro Gamaliel el Viejo durante su preparación para convertirse en rabino. Estudió profundamente la Ley y defendió la ortodoxia judía, Ga 1, 14; Flp 3, 6, que lo llevó a perseguir a la naciente Iglesia cristiana por considerarla una secta hebrea contraria a la Ley que debía ser destruida, Ga 1, 13. Fue testigo de la lapidación de san Esteban, el primer mártir cristiano, incluso sostuvo los mantos de éste mientras se realizaba el sacrificio, Hch 7, 58.
En un viaje que realizaba a Damasco se convirtió al cristianismo, cuando al ver una gran luz, se cayó al suelo y tuvo una visión de Jesús, Hch 9, 1 ss. Lo llevaron de la mano a Damasco, donde pasó tres días ciego, sin comer y sin beber. Fue Ananías a la casa donde estaba Saulo, le impuso las manos y le dijo que era enviado por el Señor Jesús, el mismo que se le había aparecido en el camino por donde venía, para que recobrara la vista y se llenara del Espíritu Santo. Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la visión; se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas. P. estaba convencido que el cristianismo era una llamada que Dios hacía a todas las personas al margen de los requerimientos de la Ley judía, Gl 3, 28.
Sus grandes viajes misioneros le llevaron a Asia Menor Chipre, Macedonia y Grecia, que Lucas, Hch 13-12, agrupa en tres. En sus notas se puede identificar su preocupación por tres aspectos: Visitar territorios en los que no había presencia de otros evangelistas cristianos, por eso su viaje al oeste hacia Hispania, Rm 1, 14 y 15, 24-28.
Estar presente frecuentemente en sus propias congregaciones cuando surgieran problemas. Realizó varios viajes a Corinto, o envió a Timoteo, 1 Co 4, 17; 16, 10. Otra vez viajó a Corinto desde Éfeso, de donde envió su segunda carta a los fieles de Corinto, Hch 20 1 ss.
Estar al tanto de la entrega él mismo, del dinero recolectado en sus iglesias gentiles, para la Iglesia de Jerusalén.
Fue apresado probablemente, en el año 58 d. C., en Jerusalén y trasladado a Cesarea, pues al haber nacido en Tarso era ciudadano romano. Alegando sus derechos de romano pidió ser procesado por un tribunal imperial, por lo que fue embarcado con destino a Roma el año 60, Hch 21, 27 ss.
Presumiblemente durante la persecución de los cristianos iniciada por el emperador Nerón, entre los años 64 y 67, murió en el martirio. Según la tradición, fue decapitado conforme a su condición de ciudadano romano.
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