Oveja
latín ovis. Mamífero artiodáctilo, bóvido, rumiante, animal doméstico, hembra del carnero, produce lana, carne y leche, Dt 32, 14. A diferencia del macho, la o. no tiene cuernos. Animal puro, Lv 11, 2-3; Dt 12, 20-28. Se le cría desde muy antiguo en rediles, Nm 32, 16; 1 S 24, 4, y fue básica en la alimentación de los hebreos; Abel fue el primer pastor de o., Gn 4, 2; Abraham tuvo ovejas, Gn 12, 16; también Lot, Gn 13, 5; tenerlas, indicaba riqueza, Gn 24, 35.
Siendo el carnero el animal propio para los sacrificios pocas veces se ofrecían ovejas, Lv 4, 32 ss. Anualmente, entre abril y mayo, se llevaba a cabo el esquileo, cuyas primicias se entregaban al sacerdote, Dt 18, 4; Is 53, 7, y se celebraba una fiesta, Gn 38, 12; 1 S 25, 2; 2 S 13, 23 ss.
La Escritura recurre a la imagen de la oveja como animal manso y noble que necesita de la guía del pastor, Nm 27, 17; Ez 34, 5-6; Za 10, 2; Mt 9, 36; el pueblo es el rebaño y Dios su pastor, Sal 23 (22); Ez 34, 11-31 y 37, 24. La bondad de la o. frente a la rapacidad del lobo es contraposición que se usa para caracterizar a los falsos profetas, Mt 7, 15; los apóstoles enviados al mundo a predicar son comparados a ovejas en medio de lobos, Mt 10, 16.
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