Nuevo Testamento
nombre con el que se designan colectivamente las Escrituras incorporadas a la Biblia que consta de 27 documentos escritos entre los años 50 y 150, dedicados a tratar los hechos y dichos de Jesús y sus apóstoles, en general, cuestiones de creencias y prácticas religiosas en las comunidades cristianas del mundo mediterráneo. Aunque hay quienes han señalado que en estos documentos subyacen originales en arameo, en especial el Evangelio de Mateo y la Epístola a los Hebreos, todos ellos llegaron hasta nosotros en koiné, griego común.
Los 27 libros que forman el N. T. son parte de los escritos de las comunidades cristianas en sus primeros tres siglos. Los principales documentos, los evangelios, epístolas y apocalipsis, fueron, atribuidos a los apóstoles y a personajes solitarios, con los que se llenó el vacío del N.
T. como en el caso de la infancia y juventud de Jesús, y así mostrar los milagros y las revelaciones de forma más novedosa y completa. Durante esta época circularon muchos. Muchos de estos escritos cristianos no canónicos han sido recopilados y publicados como Apócrifos del N. T.
No hay claridad en cuanto a la norma a seguir al determinar cuáles fueron los elementos para que la Iglesia adoptase los textos cristianos; tampoco su proceso de formación. Para Jesús y sus seguidores, la Torá, los Profetas y los Hagiográficos del judaísmo eran las Santas Escrituras. La interpretación de estos escritos se desarrolló como la comprendieron sus fieles: por las obras, las palabras y la persona de Jesús.
Según San Atanasio teólogo cristiano, obispo y doctor de la Iglesia, los 27 libros que son hoy los constitutivos del N. T. como canónicos, y los organizó en el orden que se encuentra actualmente: los cuatro Evangelios el de Mateo, Marcos, Lucas y Juan; Hechos de los Apóstoles; las Epístolas: Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, Filemón, Hebreos, Santiago, 1 Pedro, 2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan, Judas y Apocalipsis.
Los Evangelios son una serie de notas sobre los hechos que mantienen cierta similitud. Organizados de manera que resaltaban los temas teológicos y las necesidades de los lectores, aunque el orden cronológico no era lo más importante. Los cuatro Evangelios narran principalmente la vida, doctrina y milagros de Jesús de Nazaret.
La representación histórica se encuentra principalmente en Hechos de los Apóstoles, escritos por Lucas en dos libros, basada en la vida de Jesús, entorno a la historia de Israel y el imperio romano, de forma teológica.
Las epístolas son sermones exhortaciones o tratados que tenían el formato de una carta en la que se incluía el saludo, la dirección, la alabanza, un mensaje y la despedida, a las iglesias fundadas en ese entonces.
El Apocalipsis se escribió tal vez en épocas de crisis de la comunidad, presentado en forma pesimista, aunque se presenta optimista en lo que se refiere a la retribución de los justos, quienes recibirán recompensa al fin del mundo.
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