Mano
parte del cuerpo que se extiende desde la muñeca hasta el extremo de los dedos. Es muy común el uso figurado y simbólico de la palabra. Tener a alguien en las manos, para indicar poder sobre la persona, Gn 16, 6; Jc 6, 1; y lo contrario, librarse de las manos, Gn 37, 21; Ex 2, 19; 2 S 18, 19; 2 R 16, 7. Para indicar integridad, honradez, se habla de tener o proceder con manos limpias, Gn 20, 5; Sal 18 (17), 21 y 25; 24 (23), 4; Jb 22, 30; y lo contrario, tenerlas llenas de infamia, de maldad, Sal 26 (25), 10; Jb 11, 14. Se extendían, se alzaban las manosen actitud de oración y súplica a Yahvéh, Ex 9, 29 y 33; 17, 11; 2 R 8, 22 y 38; Tb 3, 11. Lavarse las manos era un rito de purificación, Ex 30, 21; Lv 15, 11; Dt 21, 6; Sal 26 (25), 6; señal de inocencia, Sal 73 (72), 13. Llevarse las manos a la cabeza era señal de luto, de dolor, 2 S 13, 19. Un castigo ignominioso era cortarles las manos a los asesinos ejecutados, 2 S 4, 12. En el lenguaje antropomórfico de la Biblia, se habla de las manos de Dios, de las obras de sus manos, de su mano fuerte y poderosa, y generalmente alude a la manera como Dios liberó a Israel del yugo de Egipto, Ex 13, 3/14/16; 15, 17; 16, 3; Dt 4, 34; 1 R 8, 42; Sal 8,7; 9, 17; 19 (18), 2; 28 (27), 5; 92 (91), 5; 95 (94), 5; 102 (101), 26; 119 (118), 73; Jb 10, 8.
En el N. T. se dice, figuradamente: “Si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; mas te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no todo tu cuerpo vaya a la gehena”, Mt 5, 30; sobre la hipocresía, dice Jesús que cuando se dé limosna, la m. izquierda no debe saber lo que hace la derecha; pues quedará en secreto y el Padre, que ve el fondo del corazón, recompensará la buena acción, Mt 6, 3.
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