Magos
griego magoi, astrólogo. Casta sacerdotal de la antigua Persia. La religión de los magos fue asimilando elementos babilónicos, tales como la astrología, la demonología y la magia. Los magos en la antigüedad fueron considerados sabios y ejercían labores en las cortes, consultados permanentemente por los reyes en muchos temas, como la astrología, la adivinación, la oniromancia, el futuro, etc. Egipto fue país de magos, el faraón consultó a los magos, que no le pudieron interpretar sus sueños misteriosos, lo que sí hizo José, pues la ciencia que Dios le dio los ridiculizó, Gn 41, 8-32. Practicaban la hechicería y el encantamiento, Ex 7, 11 y 22; 8, 3 y 14-15, también opacados por el conocimiento que da Yahvéh a los suyos, tal como dijo el profeta: “Yo hago que fallen las señales de los m. y que deliren los adivinos; hago retroceder a los sabios y convierto su ciencia en necedad”, Is 44, 25. Daniel también recibió sus conocimientos de Dios y por su pericia en interpretar sueños fue considerado un mago por Nabucodonosor, rey de Babilonia, y fue nombrado jefe de los m. de la corte, Dn 4, 6. Las Escrituras proscriben la práctica de la magia como idolatría, Ex 22, 17; Lv 19, 31; 20, 6; Dt 18, 11.
Por eso los magos mencionados en la Biblia, que vinieron de Oriente a adorar al niño Jesús, Mt 2, 1-12, eran considerados unos hombres sabios.
De Persia Babilonia o Arabia podrían ser los m. que buscaban al Mesías para adorarle, siguiendo su estrella de Oriente, lo que indica según el evangelista Mateo, que eran sabios astrónomos que siguieron una estrella hasta Belén, en Judea, tal como dice el oráculo, Nm 24, 17, para rendir homenaje a Jesús recién nacido Jesús, Mt 1, 1-2. Le llevaron presentes, Mt 1, 11, en los cuales los Padres ven simbolismos de la Realeza de Jesús en el oro; la Divinidad en el incienso; y la pasión en la mirra. La tradición los ha considerado reyes y le ha dado los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar.
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