Imagen
latín imago. Representación concreta de algo, una cosa, una persona. En el Génesis se dice que Dios creó al hombre a su i. y semejanza, Gn 1, 26, en donde i. daría la idea de igualdad, pero enseguida dice y semejanza, con lo que se excluye aquí entender de tal manera i. Además, tampoco dice el pasaje en qué consisten esa i. y esa semejanza. Algunos interpretan aquí i., en el sentido de que el hombre fue dotado por Dios con inteligencia y voluntad que le permiten relacionarse con él. Para otros el hombre es i. de Dios porque recibió del Creador el dominio sobre los demás seres vivos. El término tiene diferentes usos en la Biblia, puede significar parecido físico entre personas, de Set se dice que era la i. de su padre Adán, Gn 5, 3. Una de las acepciones del término más comunes, es la que tiene el significado de ídolo, es decir una imagen material en la que se cree reside un ser superior al hombre, un dios, al que se le rinde culto. Las Escrituras se prohiben rotundamente las imágenes, primero la de Yahvéh, Dios no es representable, es el Dios invisible, Ex 20, 4; Dt 4, 15-19. Luego en el Deuteronomio, las de los dioses de las naciones paganas, la ® idolatría, y considera esas imágenes e ídolos carentes de toda realidad. Postrarse ante esta imágenes es una traición a Dios, Sal 78 (77), 58; los profetas llaman a estas prácticas paganas adulterio, Jr 9, 1 y 12-13. El pueblo de Israel estaba rodeado de pueblos politeistas e idólatras, cuyas costumbres penetraron su cultura, de ahí la prohibición en el A. T., así como en el N.
T. Hch 7, 43; 15, 20; 17, 29; Rm 1, 23; 2, 22.
En el N. T. la imagen de Dios es Jesucristo, 2 Co 4, 4; el Dios invisible del A. T. se hace visible en él, Col 1, 15; Jesús es el resplandor de la gloria de Dios, la impronta de su sustancia, Hb 1, 3. Jesús le dice a Felipe, quien le había pedido que le mostrara al Padre: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”, Jn 14, 9.
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