Hijo
latín filius. Persona o animal respecto a su padre o a su madre, es decir, h., hija, en sentido estricto indica relación de parentesco, bien sea carnal, Gn 4, 25-26; o por adopción, como el caso de Ester, hija de Abijayil, adoptada por Mardoqueo, Est 2, 7 y 15 . Este término es profusamente usado para indicar el lugar de origen de una persona, ciudad, país, tribu, linaje, como hijos, hijas de Sión, Sal 149, 2; Is 3, 16( button) 17; 4, 4; Lm 4, 2; hijos de Israel, una de las expresiones que más abundan, Ex 19, 3; 28, 12 y 21; 39, 6; Lv 37, 24; Nm 5, 9; Jc 2, 11; Lc 1, 16; Hch 5, 21; hijas de Jerusalén, Ct 3, 10; Lc 23, 28. Para indicar virtud en la persona, “hijo de paz”, Lc 10, 6; y, lo contrario, quien no obra la justicia y no ama a su prójimo es llamado h. del diablo, 1 Jn 3, 10; hijos del Maligno, Mt 13, 37.
Jesús propuso una parábola que es una lección por el arrepentimiento del h. derrochador que se va de casa y vuelve a su padre que lo recibe espléndidamente de nuevo, símbolo de la misericordia divina. El padre le dice al hijo mayor que protesta por la actitud misericordiosa del progenitor: “convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado”, Lc 15, 11-32.
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