Ezequías
hebreo Jizquiyá, Yahvéh fortalece. Rey de Judá 716-687 a. C., hijo y sucesor de su padre Ajaz, 2 R 16, 20; 18, 1-2; su madre se llamaba Abía, hija de Zacarías, 2 Cro 29, 1. E. es elogiado en las Escrituras pues llevó a cabo una reforma religiosa centralizadora y nacionalista, acabó con los santuarios, derribó las estelas y cortó los cipos idolátricos, hizo pedazos a Nejustán, la serpiente de bronce que había hecho fundir Moisés en el desierto, a la que los israelitas le quemaban incienso y le rendían culto idolátrico, como se dice en Sb 16, 6-7. E. restauró el culto a Yahvéh, 2 R 18, 3-6; en el primer mes de su reinado abrió y restauró las puertas del Templo, que había cerrado su padre, el rey Ajaz, 2 Cro 28, 24, y los sacerdotes lo purificaron sacando las inmundicias, que los levitas llevaron al torrente del Cedrón, tras lo cual se ofrecieron sacrificios a Yahvéh, 2 Cro 29, 3-36.
Después de la purificación el rey E., sus jefes y la asamblea de Jerusalén convocaron a todo el pueblo de Israel para celebrar la Pascua, en el segundo mes, pues no se había hecho en el primero, en Nisán, como era debido, para lo cual envió mensajeros a todo el país. Esta Pascua se celebró con tal pompa y solemnidad, que el texto sagrado dice que no se había visto cosa semejante en Jerusalén desde la dedicación del Templo del rey Salomón, 2 Cro 30.
Terminada la solemnidad pascual los israelitas recorrieron Judá destruyendo los lugares altos, los altares y objetos idolátricos, 2 Cro 31, 1. E. reorganizó el clero, volvió al orden establecido por el rey Salomón, según las normas impartidas por su padre David, 2 Cro 31, 21. En cuanto a sus acciones militares, E. venció a los filisteos y recuperó las ciudades que éstos le habían arrebatado a su padre Ajaz, 2 R 18, 8. Muerto Sargón II, cuando su hijo Senaquerib lo sucedió en el trono asirio, en el 705 a. C., el rey Ezequías se rebeló contra Asiria y le negó el vasallaje, 2 R 18, 7, y se sumó a la coalición egipcia formada para desafiar el poder del Imperio asirio, la cual fue vencida en el año 701 a. C., por Senaquerib, quien le impuso a E. un tributo de trescientos talentos de plata y treinta de oro, 2 R 18, 13-16; el soberano asirio volvió contra Judá, en el 690 a. C., pero, antes del ataque, su ejército sufrió una catástrofe, según el texto sagrado, un ángel exterminó 185.000 hombres del campamento, 2 R 19, 35; Is 37, 36; cumpliéndose así el oráculo del profeta, Is 37, 33-35.Heródoto, historiador griego, dice que una invasión de ratones de campo produjo la peste, causa de estas muertes; u otra plaga, según otros historiadores. Senaquerib, después de este fracaso, volvió a Nínive, donde fue asesinado por sus hijos Adrammélek y Saréser, en el templo del dios Nisrok; su hijo Asarjaddón tomó el trono, 2 R 19, 36-37; 2 Cro 32, 20-21; Is 37, 37-38. E. enfermó gravemente, y Yahvéh le dijo por medio del profeta Isaías que pusiera sus cosas en orden, que hiciera su testamento, pues era hombre muerto. E. lloró y oró a Yahvéh, quien, de nuevo, por el profeta, le concedió quince años más de vida, 2 R 20, 1-11; 2 Cro 32, 24; Is 38, 1-8.
Merodac Baladán rey de Babilonia, enterado de la novedad de E., le envió mensajeros con cartas y presentes, a quienes el rey mostró todos los tesoros y arsenales del reino. Isaías recriminó al rey por este comportamiento y predijo el saqueo de Jerusalén y la deportación a Babilonia, lo que sucedió en tiempos de Nabucodonosor, 2 R 20, 12-19; 2 Cro 32, 23. En su reinado, E. reparó la muralla de Jerusalén y fortificó la ciudad, 2 Cro 32, 5; construyó un nuevo canal para llevar agua a la ciudad, 2 R 20-20; Si 48, 17; Is 22, 11. También, en tiempos de E. se compilaron obras literarias antiguas, entre ellas, proverbios del rey Salomón, Pr 25, 1. El rey E. figura en la genealogía de Jesús, Mt 1, 9-10.
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