Ejército
latín exercitum. Conjunto de fuerzas armadas de un Estado. De acuerdo con esta definición, Israel no tuvo ejército propiamente tal hasta la época de la monarquía. Antes del establecimiento de los reyes, todos los varones de Israel de veinte años para arriba y aptos para la guerra formaban lo que se podría llamar un e. popular, y por esta razón se hizo el censo en el desierto de Sinaí, después de haber salido del cautiverio de Egipto, Nm 1-2-43; lo mismo que el conteo de los hombres útiles para la guerra que se hizo en las estepas de Moab, Nm 26, 2; los israelitas entonces acamparían por cuerpos, según las casas patriarcales, bajo sus enseñas, alrededor de la Tienda del Encuentro, Nm 2, 1; los de la tribu de Leví no fueron incluidos en este censo, puesto que sus miembros estaban dedicados al servicio de la de la Morada del Testimonio, de sus utensilios, de desmontarla y montarla, cuando el pueblo debía trasladarse de un lugar a otro, Nm 1, 47-51; 2, 33. Pero se establecieron unas excepciones a la obligación de ir a la guerra, y estaba exento quien hubiera construido una casa y no la hubiese estrenado; quien hubiera plantado una viña y no la hubiese disfrutado; quien se hubiere desposado con una mujer y no se hubiese casado; igualmente, quien tuviera miedo, debería marcharse a casa para que no transmitiese el temor a los demás combatientes, Dt 20, 5-8.
Ya en la monarquía el rey Saúl trató de conformar su primer e. organizado y sostenido por la corona, se eligió tres mil hombres, para la campaña contra los filisteos, 1 S 13, 1-2; Saúl nombró jefe del ejército a Abner, hijo de Ner, tío del rey, 1 S 14, 50; y dice la Escritura que cuando el soberano “veía un hombre fuerte y valeroso, se lo incorporaba”, 1 S 14, 52, lo que muestra que ya se trataba de un e. profesional, no del pueblo levantado en masa. En 1 Cro 27, 1, se encuentra la forma como el rey David reorganizó el servicio civil y militar del reino. El rey Salomón, hijo y sucesor de David, dotó al e. de caballos y carros de guerra, 1 R 9, 19; 10, 26; 2 Cro 1, 14; 9, 25. En la Escritura, a los astros y estrellas se les llama “e. de los cielos”, cuyo culto, corriente en los pueblos paganos, se condenaba, Dt 4, 19; 17, 3; 2 R 17, 16; 21, 3-5; 23, 4; 33, 3; Is 34, 4; Jr 33, 22; los espíritus celestes de la corte de Yahvéh reciben el mismo nombre, 1 R 22, 19; 2 Cro 18, 18. Yahvéh ® Sebaot, Dios o Señor de los Ejércitos, es otra expresión corriente en las Escrituras, sobre todo en los escritos proféticos, 1 S 1, 4 y 11; 4, 4; 17, 45; Sal 24 (23), 10; 46 (45), 4/8/12; 48 (47), 9; 69 (68), 7; 80 (79), 20; 84 (83), 2/4/13; Is 1, 9 y 24; 2, 12; 3, 1 y 15; Jr 9, 6; 10, 16; Rm 9, 29; St 5, 4.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.