Efod
parte de los ornamentos ceremoniales de los sacerdotes en el varias religiones de la antigüedad. En principio el e., tal vez, era una sencilla faja de paño de lino, efod bad, en hebreo, con que se ceñían los sacerdotes, como en el caso de los de Nob, quienes, según la Escritura, “llevaban e. de lino”, 1 S 2, 18; el muchacho Samuel, que estaba al servicio de Yahvéh, también lo vestía, 2 S 2, 18; el rey David, cuando trasladaba el Arca a Jerusalén, a la Ciudad de David, también se ciñó el e., 2 S 6, 14; 1 Cro 15, 27. El e. de los sumos sacerdotes, que se vestía sobre la túnica sacerdotal, era una especie de coselete de lino fino, bordado de oro, con ceñidor y hombreras, formando todo una sola pieza, al cual iba adherido el pectoral del juicio, y en éste el urim y el tumim.
Con él fue revestido Aarón el día de su consagración como sacerdote Ex 28, 6-14; 29, 5; 39, 2-7; Lv 8, 7-8; Si 45, 8.
El urim y el tumim eran las suertes sagradas que iban en el pectoral del sumo sacerdote, con los cuales se averiguaba la voluntad de Yahvéh en cuestiones nacionales, un recuerdo del e., objeto cultual adivinatorio de la época de los jueces. Gedeón, con el botín de la campaña contra Madián, hizo un e., que colocó en Ofrá, el cual se constituyó en tropiezo para él, y así lo dice la Escritura por el peligro de la idolatría en que se podría caer; igualmente es visto el e. de Miká, en Jc 17, 5; 18, 14. En el santuario de Nob, había un e. adivinatorio, detrás del cual estaba la espada del gigante Goliat, a quien David venció, 1 S 21, 10; el sacerdote Abiatar llevó este e., cuando huyó de la matanza de los sacerdotes de Nob, ordenada por el rey, a David, quien estaba en Queilá por la persecución de que era objeto por parte de Saúl; por medio de dicho e., David consultó a Yahvéh, 1 S 23, 6-12; 30, 7.
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