Decreto
latín decretum. En las Sagradas Escrituras, con este término se traducen diferentes palabras hebreas y arameas, como mandamiento, prescripción, ley, estatuto, sentencia, orden real, etc. “D. perpetuo”, es una expresión común para referirse a prescripciones atinentes al culto, a los sacerdotes, a las fiestas, al ayuno, Ex 27, 21; 28, 43; 29, 9 y 28; 30, 21; Lv 6, 15; 7, 34 y 36; 10, 9; 16, 29-31; 17, 7; 23, 14/21/31/41; 24, 3 y 9; Tb 1, 6; Ez 46, 14. El rey David estableció como d., para todo Israel, la manera de repartir el botín y los despojos de guerra por partes iguales, 1 S 30, 25. D. es una orden real, Esd 5, 5; 6, 12; 7, 11; 8, 36; Est 1, 19; 3, 9 y 15; 4, 17; 1 M 2, 23; 2 M 6, 8; Jon 3, 7; Hch 17, 7. La fiesta de la purificación del Templo fue establecida por d., tras la liberación de los judíos del yugo de los seléucidas, en tiempo de los Macabeos, y debía celebrarse anualmente, 2 M 10, 8. Los mandatos, los mandamientos y preceptos de Yahvéh también reciben el nombre de decretos, Ex 15, 25; 1 R 8, 58; 9, 4; 11, 33-34; 2 R 17, 13; 1 Cro 22, 13; 2 Cro 7, 18-20; 33, 8; Esd 7, 11; Jb 6, 10; Sal 2, 7; Si 45, 5; Ba 4, 13; Ez 5, 6-7.
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