Aceite
grasa extraída de algún vegetal, cuyo uso es antiquísimo. El aceite más común y más utilizado en tiempos bíblicos es el de oliva. El refinado se obtenía machacando primero las aceitunas en un mortero para luego exprimirlas en la prensa de piedra; otro de menor calidad se conseguía pisándolas en el trujal, al igual que la uva, Jb 24, 11; Mi 6, 15.
La oliva verde da un aceite más puro que la madura aunque ésta rinde más. El molino de aceite y el lagar se emplearon ya en la época helenística y romana. El a. se guardaba en orzas, vasijas en forma de tinajas sin asas, 1 R 17, 14, en cuernos, 1 S 16, 1; 1 R 1, 39, como también en vasos de alabastro Mt 26, 7. El a. de oliva tenía diferentes usos: para consagrar a los reyes y sacerdotes Lv 8, 12; 1 S 10, 1; en medicina, para los enfermos y los heridos Is 1, 6; Mc 6, 13; Lc 10, 34; St 5, 14; para la purificación de los leprosos Lv 14, 10-18; cotidianamente, para ungirse y perfumarse el cuerpo Dt 28, 40; Rt 3, 3; Sal 92, 11; para preparar y aderezar platos 2 Cro 2-9; Ez 16, 13-19; a. puro para las lámparas del tabernáculo y del templo Ex 25, 6; 27, 20; 35, 14 y 39, 37; Lv 24, 2; Nm 4, 16; para el holocausto diario y para las ofrendas Ex 29, 40-41; Lv 6, 8 y 7, 12.
El a. por sus múltiples empleos era un artículo junto con los granos y el vino, de mucho valor comercial en los tiempos bíblicos 1 R 5, 25; 1 Cro 27, 28; Ez 27, 17; Esd 3, 7; Os 12, 2. El a. estaba sujeto a diezmo por la ley de Moisés Nm 18, 12; Dt 12, 17; Ne 13, 12.
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