Deuterocanónicos
(Los ""Apócrifos"" de los protestantes)
Los deuterocanónicos fueron usados en el Nuevo Testamento:
Muchas veces la gente se pregunta por que los Católicos usan los libros Deuterocanónicos mientras que muchos Protestantes no lo hacen. En general no hay nada en los libros Deuterocanónicos que pueda separar a diferentes formas del Cristianismo, con la excepción de dos pasajes. En 2 Macabeos capitulo 12, se reza por las almas de los muertos. Este pasaje es significativo en cuanto que contradice la justificación por la sola fe, y apoya la idea del purgatorio. Otro punto esta en Tob 12:12 donde el ángel Rafael presenta las oraciones de Tobías y de Sara a Dios. Este es un ejemplo de oración de intercesión en lugar de rezar ""directamente a Dios"".
En la historia popular el canon más antiguo conocido de los libros del antiguo testamento se conoce como la Septuaginta. La Septuaginta fue traducida del hebreo al griego por setenta (de ahí Septuaginta, comúnmente abreviado LXX) eruditos para la gran biblioteca de Alejandro en Egipto alrededor del año 300 AC. Supuestamente, los eruditos fueron comisionados por Alejandro Magno para reunir los escritos de todas las grandes religiones de la época. La Septuaginta contiene los libros del Antiguo Testamento compartidos por todos los Cristianos junto con los Deuterocanónicos usados por los Católicos, los Protestantes tradicionales, y muchas Iglesias Ortodoxas.
En ""The New Jerome Bible Commentary"" (NJBC) los autores sugieren una historia mas plausible acerca de la Septuaginta argumentando que la existencia de los setenta parece poco probable, y que es mas probable que los libros hayan sido reunidos y traducidos a lo largo del tiempo. Otras fuentes dan asimismo diferentes fechas, pero existe un acuerdo general en que la traducción se completo para el 100 AC.
Gran parte del debate actual se centra en si Jesús acepto o no la Septuaginta como escritura. En los Evangelios Jesús nunca cita la Septuaginta directamente. Esto no condena a los libros Deuterocanónicos ya que hay muchos otros libros del Antiguo Testamento que Jesús tampoco cita. No existe ninguna Iglesia Cristiana que acepte solo aquellos libros del AT citados por Jesús. Los libros del AT no citados por Jesús son a pesar de ello considerados escritura. Entonces, ¿qué quiso significar Jesús cuando se refirió a las escrituras? Esta parece ser la cuestión central ya que aparentemente no existía ningún canon cerrado de escritura en los tiempos de Jesús.
En el NJBC los autores mantienen que no existía un canon claro de escrituras en tiempos de Cristo. Después de analizar los datos afirman que ""La conclusión de que no había un canon rígidamente cerrado en el Judaísmo durante los siglos 1ro o 2do DC significa que cuando la Iglesia estaba en el periodo de formación y utilizaba los libros sagrados de los judíos, no había un canon cerrado que la Iglesia pudiese adoptar"" [p. 1041] Parte de la evidencia que ellos presentan es la existencia de libros Deuterocanónicos entre los rollos de Qumran (los rollos del Mar Muerto). En estos rollos se han hallado partes de tres textos Deuterocanónicos dando la impresión de que no existía una clara distinción entre un canon cerrado y todos los demás textos. Ellos destacan que tanto los textos ""escriturísticos"" como los seculares se incluían juntos, sin distinción aparente.
Ellos descartan también la noción de que los judíos de Jerusalén tuviesen un canon diferente al de los judíos de otros lugares. ""La tesis de que los judíos de Alejandría tenían una teoría de la inspiración diferente de la teoría compartida por los judíos de Jerusalén es gratuita"" [p 1041]
Jamnia, (aka Jabneel) era una ciudad situada aproximadamente a 12 millas al sur de Judá cerca de la actual ciudad de Yebna. A fines del siglo primero, después de la caída de Jerusalén en el 70 AD, se convirtió en un centro de la enseñanza judía. De acuerdo con la historia popular, tuvo lugar un concilio en Jamnia que determino el canon del Antiguo Testamento. Las fechas para este concilio van del 75 AD al 100 AD dependiendo de la referencia usada. En The NJBC los autores mantienen que jamás hubo ningún concilio en Jamnia, pero en cambio existió una muy respetada escuela rabínica. ""No hay ninguna evidencia que lista alguna de libros haya sido definida en Jamnia."" (p 1040).
""Durante el siglo primero la Biblia Cristiana fue simplemente el Antiguo Testamento (leído en la versión de la Septuaginta). La autoridad residía en esta escritura y en las palabras del Señor, que circulaban ampliamente por tradición oral, como se evidencia en la Epístola de Clemente a los Corintios."" (""The Early Church"" Henry Chadwick p 42)
La Septuaginta fue también utilizada por los autores del Nuevo Testamento. La mayoría de los eruditos fechan los libros del Nuevo Testamento entre el 75 AD y alrededor del 150 AD dependiendo del libro. Los autores de la escritura, al escribir en griego, citan a los libros del Antiguo Testamento en la versión de la Septuaginta, dado que esta estaba escrita en griego.
A medida que la Iglesia Cristiana crece y comienza a separarse del Judaísmo, los judíos también comienzan a codificar un conjunto de libros inspirados. (Ya sea como respuesta al cristianismo o a las divisiones entre las diferentes escuelas judías.) En la NJBC se afirma que las discusiones con los primeros cristianos también contribuyo a decidir que libros del AT constituían las escrituras. En ""The Early Church"" Henry Chadwick señala que fue solo después que las apelaciones de los cristianos a la Septuaginta se volvieron embarazosas que algunas traducciones mas literales (al Hebreo) empezaron a verse favorecidas por la sinagoga griega (p 12). Algunos rabinos incluso denunciaron la confección de la Septuaginta como un pecado comparable a la adoración del becerro de oro.
Fue en estos primeros años de la formación de la Iglesia que se codificaron dos Antiguos Testamentos diferentes. Los judíos no tenían acceso a la totalidad de los textos de la LXX en hebreo original; tomando esto como base, rechazaron los Libros Deuterocanónicos como no inspirados.
Hasta el siglo 4to la mayor parte de los cristianos usaban la LXX como base para el AT. Desde luego había también una considerable cantidad de literatura flotando por ahí que también era considerada Escritura y los primeros concilios de la Iglesia se ocuparon en gran medida de este punto. ¿Que constituía exactamente las Escrituras?
Sorprendentemente San Jerónimo, cuya Vulgata latina se convirtió en la traducción oficial de la Iglesia Católica, no quería incluir los Libros Deuterocanónicos en la traducción. Jerónimo vivía en Palestina y estaba al tanto del canon hebreo que se había desarrollado. Su contemporáneo San Agustín argumentando a partir de la tradición, quería incluirlos en la nueva traducción de la vulgata. Tras conferenciar con el Papa Dámaso y dándose cuenta de que la mayor parte de la gente estaba del lado de Agustín, Jerónimo incluyo los Libros Deuterocanónicos en su traducción. (Es importante señalar que muchos en Roma se oponían a cualquier cosa que Jerónimo hiciese -- no era muy querido en la antigua capital.)
La Vulgata de Jerónimo, aunque no fue la única traducción en la Iglesia, fue ampliamente considerada y utilizada en el mundo occidental. La Septuaginta junto a los textos griegos fue ampliamente utilizada en la Iglesia Oriental.
¿Qué Ocurrió Entonces?
Por muchos años en toda la Cristiandad la biblia, la Septuaginta, fue utilizada. La ruptura de Martin Lutero con el Catolicismo y el desarrollo de la idea de ""sola fe"" como base para la salvación dieron a los reformadores una ocasión para cuestionar libros de la biblia que no apoyaban estos puntos de vista. Los reformadores atacaron particularmente a la Carta a los hebreos, el Apocalipsis y los Libros Deuterocanónicos. Dado que los libros del Nuevo Testamento habían sido acordados en el concilio de Cartago en el 395AD, la idea de eliminar a Hebreos y al Apocalipsis de la biblia no fue ampliamente apoyada. A los Deuterocanónicos, sin embargo, no les fue tan bien. Algunas iglesias reformadas los incluyeron en las escrituras y otras no. Finalmente la Iglesia se vio forzada a reconocer formalmente que libros habían sido tradicionalmente utilizados. Esto se hizo en el concilio de Trento, y esta lista, basada en la enseñanza cristiana tradicional, es la lista de libros utilizada por los católicos hoy en día.
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