Tito 2
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Tú, en cambio, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina.
2Que los ancianos sean sobrios, honestos, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia.
3Que las ancianas sean asimismo santas en su conducta, no calumniadoras, ni dadas al mucho vino, maestras en el bien,
4para que enseñen a las jovencillas a ser sensatas, de modo que quieran a sus maridos, amen a sus hijos,
5sean prudentes, castas, pendientes del cuidado de su casa, buenas, sumisas a sus maridos, para que no sea blasfemada la palabra de Dios.
6Exhorta igualmente a los jóvenes para que sean sobrios.
7Muéstrate en todo dechado de buenas obras: en la doctrina íntegra, en el porte digno,
8en la palabra verdadera, irreprensible, para que el adversario quede confundido no teniendo nada malo que decir de nosotros.
9Que los siervos se sometan en todo a sus señores y sean complacientes, sin contradecirles,
10ni defraudarles; antes bien, muestren una exquisita fidelidad para que acrediten en todo la doctrina de Dios, nuestro Salvador.
11Pues se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres,
12que nos enseña que renunciemos a la impiedad y a las pasiones mundanas, y vivamos sobria, justa y piadosamente en este mundo,
13aguardando la bienaventurada esperanza y manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,
14quien se entregó a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, celoso de las buenas obras.
15Estas cosas has de enseñar, exhortar y reprender con toda autoridad. Que nadie te desprecie.