Romanos 5
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Justificados, pues, por la fe, estamos en paz con Dios por nuestro Señor Jesucristo,
2por quien hemos obtenido también, en virtud de la fe, el acceso a esta gracia en la que permanecemos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
3Pero no solo esto, sino que nos gloriamos también en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia;
4la paciencia, una virtud probada, y la virtud probada, la esperanza.
5Y la esperanza no decepciona, porque el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.
6Pues cuando éramos todavía débiles, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos.
7En verdad, apenas hay quien muera por un justo; por un hombre de bien quizás se atreviera alguno a morir.
8Pero Dios nos demuestra su amor en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
9¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, nos salvaremos por él de la ira!
10Si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, cuánto más, una vez reconciliados, nos salvaremos por su vida;
11no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien recibimos ahora la reconciliación.
12Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, así la muerte ha pasado a todos los hombres, por cuanto todos pecaron...
13—pues hasta la Ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se cuenta cuando no hay Ley—;
14sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés incluso sobre los que no pecaron, a semejanza de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.
15Pero no es el don como fue el delito; pues si por el pecado de uno solo murieron todos, mucho más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, sobreabundó en muchos.
16Y no sucede con el don como con las consecuencias de uno que pecó; porque el juicio, a partir de uno solo, lleva a la condenación, pero la gracia, después de muchos delitos, termina en justificación.
17Pues si por el pecado de uno solo reinó la muerte por este, cuánto más los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia reinarán en la vida por uno solo, Jesucristo.
18En resumen, igual que por el pecado de uno solo vino la condenación sobre todos los hombres, así también por la justicia de uno solo viene sobre todos la justificación que da la vida.
19Pues como por la desobediencia de un solo hombre muchos resultaron pecadores, así también por la obediencia de uno solo muchos quedarán justificados.
20La Ley apareció ciertamente para que abundase el pecado; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia,
21para que, como reinó el pecado por la muerte, así también reine la gracia por la justicia para la vida eterna por Jesucristo, nuestro Señor.