Romanos 3
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1¿Entonces cuál es la ventaja del judío, o cuál es la utilidad de la circuncisión?
2Mucha, de todas maneras. En primer lugar, porque a ellos les fueron confiados los oráculos de Dios.
3Pues, ¿qué? Si algunos de ellos dejaron de creer, ¿acaso su infidelidad anulará la fidelidad de Dios?
4¡De ningún modo! Pues Dios se mantendrá veraz, mas todo hombre, mentiroso; según está escrito: «Para que seas justificado en tus palabras y triunfes al ser juzgado».
5Pero, si nuestra injusticia hace que resalte la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Acaso es injusto Dios al descargar su cólera? Hablo con lenguaje humano.
6¡De ninguna manera! Si no, ¿cómo juzgará Dios al mundo?
7Pues si la verdad de Dios se realza con mi mentira para mayor gloria suya, ¿por qué voy a ser yo ahora juzgado como pecador?
8Y así, ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien?, como algunos, calumniándonos, aseguran que decimos. Su condenación es justa.
9Entonces, ¿qué? ¿Los aventajamos? De ninguna manera. Pues ya demostramos que tanto judíos como gentiles, todos, están bajo el pecado,
10como está escrito: «No hay justo, ni siquiera uno;
11no hay sensato, ni hay quien busque a Dios.
12Todos se extraviaron, y al mismo tiempo se inutilizaron; no hay quien haga el bien, no hay ni uno solo.
13Sepulcro abierto es su garganta, con sus lenguas engañan, hay veneno de víbora bajo sus labios.
14Su boca está llena de maldición y amargura.
15Veloces son sus pies para derramar sangre;
16dolor y desgracia en sus caminos;
17el camino de la paz no lo conocieron.
18No hay temor de Dios ante sus ojos».
19Ahora bien, sabemos que cuanto dice la Ley, lo dice para los que están bajo la Ley; para que toda boca se cierre y el mundo entero se someta al juicio de Dios,
20ya que por las obras de la Ley no será justificado mortal alguno ante Él; pues por la Ley viene el conocimiento del pecado.
21Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas;
22pero justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Pues no hay distinción:
23todos han pecado y se han privado de la gloria de Dios.
24Son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención que está en Cristo Jesús,
25a quien Dios destinó como propiciatorio por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, al indultar los pecados pasados
26en el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a manifestar su justicia en el tiempo presente, en cuanto que Él es justo y justifica a quien tiene fe en Jesús.
27¿De dónde, entonces, la vanagloria? Quedó excluida. ¿Por qué ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe.
28Pues consideramos que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley.
29¿Acaso Dios lo es solo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también de los gentiles:
30porque un solo Dios hay, que justificará a los circuncisos por la fe, y también por medio de la fe a los incircuncisos.
31Entonces, ¿anulamos la Ley por medio de la fe? De ningún modo. Al contrario, confirmamos la Ley.