Juan 2
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús.
2Fueron invitados también a la boda Jesús y sus discípulos.
3Y faltando el vino, la madre de Jesús le dice: «No tienen vino».
4Jesús le respondió: «Qué nos va a ti y a mí, mujer? Mi hora aún no ha llegado».
5La madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga».
6Había allí seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos, con una capacidad de dos o tres metretas cada una.
7Jesús les dice: «Llenad de agua las tinajas». Y las llenaron hasta el borde.
8Les dice entonces: «Sacad ahora y llevad al maestresala». Así lo hicieron.
9En cuanto el maestresala probó el agua convertida en vino —no sabía de dónde era, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua—, llamó al esposo
10y le dijo: «Todos sirven primero el vino bueno, y cuando han bebido bastante, sacan el de peor calidad. Tú has guardado el vino bueno hasta ahora».
11Así, en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de los signos con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.
12Después de esto bajó a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí unos pocos días.
13Estaba próxima la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
14Se encontró en el Templo con los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y con los cambistas sentados.
15Y haciendo de cuerdas un látigo expulsó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes; tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas.
16Dijo entonces a los vendedores de palomas: «¡Quitad esto de aquí! No hagáis de la casa de mi Padre una casa de negocios».
17Se acordaron sus discípulos que está escrito: «El celo de tu casa me consume».
18Entonces, los judíos respondieron y le dijeron: «¿Qué señal nos das para hacer esto?»
19Respondió Jesús y les dijo: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré».
20Los judíos le replicaron: «En cuarenta y seis años se construyó este Templo, ¿y tú lo levantarás en tres días?»
21Pero él hablaba del templo de su cuerpo.
22De ahí que cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que lo había predicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras pronunciadas por Jesús.
23Mientras estuvo en Jerusalén, durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía.
24Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos,
25y no necesitaba que nadie le informara sobre hombre alguno, pues él mismo sabía lo que hay en cada hombre.