Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Juan 12

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, al que Jesús había resucitado de entre los muertos.

2Allí le ofrecieron una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.

3María, tomando una libra de perfume de nardo puro de gran valor, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se llenó del olor del perfume.

4Dice entonces Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que iba a entregarle:

5«¿Por qué no se ha vendido este perfume en trescientos denarios y se ha dado a los pobres?»

6Dijo esto no porque él se preocupara de los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa, hurtaba de lo que echaban en ella.

7Pero Jesús dijo: «Dejadla, lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

8Pues a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».

9Una gran parte de los judíos se enteró de que estaba allí, y acudieron no solo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.

10Por esto, los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro,

11porque muchos por su causa se apartaban de los judíos y creían en Jesús.

12Al día siguiente, la gran muchedumbre que había ido a la fiesta, oyendo que Jesús venía a Jerusalén,

13tomaron ramos de palmas y salieron a su encuentro, gritando: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel!»

14Encontró Jesús un borriquillo y montó sobre él, según está escrito:

15«No temas, hija de Sión; mira, tu rey viene montado sobre un pollino de asna».

16Sus discípulos no comprendieron al principio estas cosas, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron que habían sido escritas de él y de que ellos las hicieron.

17La gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y le resucitó de entre los muertos, daba testimonio.

18Por eso la multitud salió a su encuentro, porque habían oído que había hecho este signo.

19Entonces los fariseos se dijeron entre sí: «Ya veis que no adelantáis nada. Mirad cómo todo el mundo se ha ido tras él».

20Había algunos griegos entre los que subieron a adorar en la fiesta.

21Estos se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, rogándole: «Señor, queremos ver a Jesús».

22Felipe fue a decírselo a Andrés. Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

23Y Jesús les respondió: «Ha llegado la hora en que será glorificado el Hijo del hombre.

24Os lo aseguro: si el grano de trigo que cae en tierra no muere, queda solo; pero si muere, produce mucho fruto.

25Quien ama su vida, la pierde; y quien aborrece su vida en este mundo, la guardará para la vida eterna.

26Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre le honrará.

27Ahora mi alma está turbada, ¿y qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? ¡Pero si por esto he venido a esta hora!

28¡Padre, glorifica tu nombre!» Entonces vino una voz del cielo: «Lo glorifiqué y de nuevo lo glorificaré».

29La gente que estaba allí y la oyó, dijo que había sido un trueno, otros decían: «Un ángel le ha hablado».

30Jesús respondió: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros.

31Ahora es el juicio de este mundo, ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

32Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí».

33Decía esto señalando de qué muerte iba a morir.

34La gente le respondió: «Nosotros conocemos por la Ley que el Cristo permanece eternamente; entonces, ¿cómo dices tú: “Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto”? ¿Quién es este Hijo del hombre?»

35Jesús les dijo: «Por poco tiempo todavía está la luz entre vosotros. Caminad mientras tenéis luz para que no os sorprendan las tinieblas; pues quien camina en tinieblas no sabe a dónde va.

36Mientras tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz». Esto lo dijo Jesús y se marchó, ocultándose de ellos.

37Aunque había hecho tan grandes señales delante de ellos, no creían en él,

38para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías, que dijo: «Señor, ¿quién ha creído en nuestro mensaje?, y el brazo del Señor, ¿a quién ha sido revelado?»

39Y no podían creer, porque ya había dicho también Isaías:

40«Les cegó sus ojos y endureció su corazón, para que no vean con los ojos ni entiendan con el corazón y se conviertan y yo los sane».

41Esto lo dijo Isaías porque vio su gloria y habló de él.

42Sin embargo, incluso muchos de los jefes creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga,

43pues amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

44Jesús clamó y dijo: «Quien cree en mí, no cree en mí, sino en Aquel que me ha enviado;

45y quien me ve a mí, ve al que me ha enviado.

46Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no quede en tinieblas.

47Y si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, pues no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

48Quien me desprecia y no acepta mis palabras ya tiene quien le juzgue; la palabra que yo enseñé, esa le juzgará en el último día.

49Porque yo no he hablado por mí mismo, sino que el Padre que me envió, Él me ordenó lo que había de decir y hablar.

50Y sé que su mandato es vida eterna. Por esto, lo que yo hablo, lo digo como me lo ha dicho el Padre » .

WhatsApp