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Hechos 18

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Después de esto, dejando Atenas, fue a Corinto.

2Se encontró con un judío llamado Áquila, oriundo del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, por haber decretado Claudio que todos los judíos salieran de Roma; se unió a ellos,

3y, como tenían el mismo oficio, se quedó a trabajar en su casa, pues eran fabricantes de tiendas.

4Todos los sábados discutía en la sinagoga intentando persuadir a judíos y griegos.

5Cuando llegaron de Macedonia Silas y Timoteo, Pablo se dedicó por completo a la predicación de la palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Cristo.

6Como estos se oponían y blasfemaban, sacudió sus vestidos y les dijo: «¡Caiga vuestra sangre sobre vuestras cabezas! Yo soy inocente. Desde ahora me dirigiré a los gentiles».

7Salió de allí y fue a casa de uno llamado Tito Justo, temeroso de Dios, cuya casa era contigua a la sinagoga.

8Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa: y muchos corintios, al oírle, creyeron y fueron bautizados.

9Por la noche dijo el Señor a Pablo en una visión: «No temas, sino habla y no calles;

10porque yo estoy contigo y nadie te tocará para hacerte daño, pues tengo ya en esta ciudad un pueblo numeroso».

11Y permaneció allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.

12Siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos puestos de acuerdo se levantaron contra Pablo y lo llevaron ante el tribunal,

13diciendo: «Contra la Ley persuade este a los hombres a que den culto a Dios».

14Pablo iba a comenzar a hablar, cuando Galión dijo a los judíos: «Si se tratara de algún delito o de alguna acción nefasta, yo os escucharía, judíos, con toda paciencia, como es de razón.

15Pero como se trata de palabras, nombres y cosas de vuestra Ley, allá vosotros; yo no quiero ser juez de estas cosas».

16Y los expulsó del tribunal.

17Entonces todos se apoderaron de Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y le golpearon delante del tribunal, sin que a Galión le importara nada de esto.

18Pero Pablo, después de quedarse todavía bastantes días, se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria; con él iban Priscila y Áquila. En Cencreas se había rapado la cabeza, porque había hecho un voto.

19Llegaron a Éfeso, y allí se separó de ellos. Él entró en la sinagoga y disputaba con los judíos.

20Cuando estos le rogaron que se quedara más tiempo, no aceptó,

21sino que se despidió y dijo: «Volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere». Y partió de Éfeso.

22Desembarcó en Cesarea, y subió a saludar a la Iglesia, bajando después a Antioquía.

23Estuvo allí algún tiempo y recorrió una por una las regiones de Galacia y Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos.

24Había llegado a Éfeso un judío llamado Apolo, oriundo de Alejandría, hombre elocuente, muy impuesto en las Escrituras.

25Este estaba instruido en el camino del Señor y con fervor de espíritu hablaba y enseñaba con esmero lo referente a Jesús, aunque solo conocía el bautismo de Juan.

26Este, pues, comenzó a hablar con toda valentía en la sinagoga. Después de oírle Priscila y Áquila, lo tomaron aparte y le expusieron con más detalle el camino de Dios.

27Cuando quiso partir para Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran. Al llegar, ayudó mucho a los que habían creído con el auxilio de la gracia;

28pues refutaba en público con mucho vigor a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús es el Cristo.

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