Hechos 14
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Sucedió que también en Iconio entraron en la sinagoga de los judíos, donde hablaron de modo que creyó una numerosa multitud de judíos y gentiles.
2Pero los judíos que no habían creído, excitaron el ánimo de los gentiles enemistándoles contra los hermanos.
3A pesar de ello, se detuvieron allí bastante tiempo, actuando con valentía en nombre del Señor, que testificaba en favor de la predicación de su gracia y obraba por sus manos prodigios y milagros.
4La gente de la ciudad se dividió: unos estaban con los judíos y otros con los apóstoles.
5Como se levantasen gentiles y judíos con sus jefes con el fin de ultrajarles y apedrearles,
6al darse cuenta, huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra y Derbe y sus alrededores.
7Y allí anunciaban la Buena Nueva.
8Había en Listra un hombre con los pies tullidos, sentado, cojo de nacimiento, que nunca había podido andar.
9Escuchaba este el discurso de Pablo, quien mirándolo con atención y viendo que tenía fe para salvarse,
10dijo con una gran voz: «Levántate y ponte derecho sobre tus pies». Él dio un salto y echó a andar.
11Al ver la gente lo que Pablo había hecho, se puso a gritar en licaonio: «¡Los dioses han descendido a nosotros en figura de hombres!»
12Y llamaban Júpiter a Bernabé y Mercurio a Pablo, porque era el que dirigía la palabra.
13El sacerdote del templo de Júpiter, que estaba a la entrada de la ciudad, llevó toros y guirnaldas ante las puertas, y en unión de la gente quería ofrecer un sacrificio.
14Cuando se enteraron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos y se lanzaron en medio de las gentes gritando:
15«Hombres, ¿por qué hacéis esto? También nosotros somos hombres mortales como vosotros, que hemos venido a anunciaros que dejéis estos ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo, que ha hecho el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.
16Él permitió en las generaciones pasadas que todos los pueblos siguiesen sus caminos.
17Aunque no dejó de dar testimonio sobre sí mismo, haciendo el bien, dándoos la lluvia del cielo y las estaciones fértiles, llenando vuestros corazones de sustento y alegría».
18Aun con estas palabras, difícilmente pudieron convencer a la multitud para que no les ofrecieran un sacrificio.
19Vinieron entonces de Antioquía e Iconio judíos que, persuadiendo a las turbas, y mientras lanzaban piedras contra Pablo, lo arrastraron fuera de la ciudad, dándole por muerto.
20Pero él, rodeado de los discípulos, se levantó y entró en la ciudad. Al día siguiente marchó con Bernabé a Derbe.
21Tras evangelizar a los de aquella ciudad y enseñar a muchos, se volvieron por Listra e Iconio a Antioquía,
22confortando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a permanecer en la fe y diciéndoles que es preciso pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
23Ordenaron presbíteros en cada una de las Iglesias; y después de haber orado y ayunado, los encomendaron al Señor, en quien habían creído.
24Y atravesando Pisidia, llegaron a Panfilia,
25y habiendo predicado en Perge la palabra, bajaron a Atalía.
26Y de allí embarcaron para Antioquía, de donde los encomendaron a la gracia de Dios para la obra que habían realizado.
27Después de haber llegado, reunieron a la Iglesia y contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.
28Y se quedaron bastante tiempo con los discípulos.