Hechos 1
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1En mi primer libro, querido Teófilo, traté ya de todo lo que Jesús hizo y enseñó,
2hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por el Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue elevado al cielo.
3A estos también, después de su pasión, se presentó vivo, dándoles muchas pruebas, apareciéndose a ellos durante cuarenta días y hablando de lo referente al reino de Dios.
4Estando a la mesa con ellos, les ordenó que no se ausentaran de Jerusalén, sino que aguardaran la promesa del Padre: «La que oísteis de mí,
5porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días».
6Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino de Israel?»
7Les respondió: «No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha fijado con su poder,
8sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la Tierra».
9Después de haber dicho esto, y mientras ellos miraban, se elevó y una nube le ocultó a su vista.
10Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras él se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco,
11que dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este Jesús que ha sido elevado al cielo de entre vosotros, vendrá de igual manera que lo habéis visto subir al cielo».
12Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está próximo a Jerusalén, recorriendo el camino propio de un sábado.
13Y cuando llegaron, subieron a la estancia superior, donde vivían Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas el de Santiago.
14Todos ellos perseveraban unánimemente en la oración, en compañía de algunas mujeres, y con María, la Madre de Jesús, y sus hermanos.
15Por aquellos días Pedro, puesto en pie en medio de los hermanos —el grupo de los reunidos era de unos ciento veinte—, dijo:
16«Hermanos, era preciso que se cumpliese la Escritura, la que el Espíritu Santo por boca de David había anunciado acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús,
17pues se contaba entre nosotros y tomó parte en este ministerio.
18Este compró un campo con el precio de su delito, cayó de cabeza, reventó por medio y quedaron esparcidas todas sus entrañas.
19Esto fue conocido por todos los habitantes de Jerusalén, de modo que aquel campo se llamó en su lengua Hacéldama, es decir, campo de sangre.
20Pues está escrito en el libro de los Salmos: “Que su morada quede desierta y no haya quien la habite”. Y, “que ocupe otro su cargo”.
21Conviene, pues, que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús vivió entre nosotros,
22a partir del bautismo de Juan hasta el día en que fue arrebatado de nuestra presencia, uno de ellos sea constituido con nosotros testigo de su resurrección».
23Propusieron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías.
24Y oraron diciendo: «Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, manifiesta a cuál de estos dos has elegido
25para que ocupe el lugar de este ministerio y apostolado, del que desertó Judas para irse a su sitio».
26Lo echaron a suertes, y la suerte recayó sobre Matías, que fue agregado a los once apóstoles.