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Hebreos 11

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1La fe es un fundamento de las cosas que se esperan, y garantía de las realidades que no se ven.

2Pues por ella consiguieron renombre nuestros mayores.

3Por la fe sabemos que el mundo fue creado por la palabra de Dios, de manera que de lo invisible se han hecho las cosas visibles.

4Por la fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio más acabado que el de Caín; por ella fue declarado justo, dando Dios testimonio favorable de sus ofrendas y, por ella, aun muerto, habla todavía.

5Por la fe, Henoc fue trasladado sin ver la muerte; y no se le encontró porque lo trasladó Dios. Pues antes de ser trasladado recibió el testimonio de haber agradado a Dios.

6Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues es preciso que quien se acerca a Dios crea que existe y que es remunerador de los que le buscan.

7Por la fe, advertido Noé de las cosas que todavía no se veían construyó con santo temor un arca para salvar a su familia; por ella condenó al mundo y fue constituido heredero de la justicia, que es según la fe.

8Por la fe, Abraham, al ser llamado, obedeció y partió para un país que había de recibir en herencia; y partió sin saber a donde iba.

9Por la fe, peregrinó por la tierra prometida como por país extranjero, viviendo bajo la tienda, como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa.

10Pues esperaba la ciudad asentada sobre fundamentos, cuyo artífice y constructor es Dios.

11Por la fe, Sara recibió —y era estéril— el vigor para concebir aun fuera de la edad propicia, porque creyó en la fidelidad del que se lo prometía.

12Por lo cual, también de uno solo, y ya sin vigor, nacieron hijos tan numerosos como las estrellas del cielo, incontables como las arenas que hay en las orillas del mar.

13Todos ellos murieron en la fe, sin haber conseguido la realización de las promesas, pero viéndolas y saludándolas desde lejos y reconociendo que eran huéspedes y peregrinos sobre la tierra.

14Ahora bien, quienes tales cosas dicen demuestran claramente que buscan la patria.

15Y si hubiesen pensado en la (tierra) de la que habían salido, tiempo tenían de volver a ella.

16En cambio, ahora aspiran a una (patria) mejor, es decir, celestial. Por eso Dios no se avergüenza de llamarse su Dios, pues les ha preparado una ciudad.

17Por la fe, Abraham ofreció a Isaac al ser probado, y el que había recibido las promesas inmolaba a su unigénito,

18de quien se había dicho: «En Isaac se dirá de ti que tienes descendencia»,

19pensando que Dios es capaz incluso de resucitar a los muertos. Por eso lo recuperó también en figura.

20Por la fe, Isaac bendijo a Jacob y a Esaú con vistas a las cosas por venir.

21Por la fe, Jacob, moribundo, bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró apoyándose en la extremidad de su báculo.

22Por la fe, José, moribundo, evocó el éxodo de los hijos de Israel y dio órdenes acerca de sus restos.

23Por la fe, Moisés, recién nacido, fue ocultado por sus padres durante tres meses, porque vieron al niño muy hermoso y no temieron el edicto del rey.

24Por la fe, Moisés, al hacerse mayor, no quiso ser llamado hijo de la hija del Faraón,

25prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de las delicias pasajeras del pecado,

26estimando mayor riqueza el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto, porque miraba a la recompensa.

27Por la fe abandonó Egipto sin temer la ira del rey, pues se mantuvo firme como si viese al Invisible.

28Por la fe celebró la Pascua y la aspersión de la sangre, para que el exterminador no tocase a sus primogénitos.

29Por la fe atravesaron el mar Rojo como por tierra seca, por lo que al intentarlo los egipcios fueron sumergidos.

30Por la fe se derrumbaron los muros de Jericó, después de dar vueltas a su alrededor durante siete días.

31Por la fe, Rahab, la meretriz, no pereció con los incrédulos, por haber recibido amistosamente a los exploradores.

32¿Y qué más diré? Pues me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas,

33que por la fe sometieron reinos, ejercieron la justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca de los leones,

34extinguieron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, convalecieron de la enfermedad, se hicieron fuertes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros.

35Las mujeres recibieron sus muertos resucitados. Unos, no aceptando la liberación, fueron torturados para obtener una resurrección mejor;

36otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y cárceles:

37fueron apedreados, aserrados, pasados al filo de la espada; anduvieron errantes, cubiertos con pieles de cabras, carentes de todo, oprimidos, maltratados,

38de los que no era digno el mundo: errantes por los desiertos y montes, cuevas y cavernas de la tierra.

39Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no alcanzaron la promesa.

40Dios tenía previsto para nosotros algo mejor, de modo que, sin nosotros, no llegaran ellos a la perfección.

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