Hebreos 1
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Muchas veces y de diversos modos habló Dios a los padres en otro tiempo por medio de los profetas;
2últimamente, en estos días, nos ha hablado por su Hijo, a quien ha constituido heredero de todo, por quien hizo también el mundo;
3el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y sosteniéndolo todo con la palabra de su poder, tras realizar la purificación de los pecados está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas;
4hecho tanto más superior a los ángeles cuanto más se eleva sobre ellos el nombre que heredó.
5Pues ¿a cuál de los ángeles dijo alguna vez: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy». Y también: «Yo seré para él Padre, y él será para mí Hijo»?
6Y de nuevo, al introducir al Primogénito en el mundo, dice: «Que le adoren todos los ángeles de Dios».
7Mientras que respecto de los ángeles dice: «El que hace mensajeros suyos a los espíritus y a sus servidores llama de fuego».
8Pero del Hijo: «Tu trono, oh Dios, subsiste eternamente, y cetro de equidad es el cetro de tu reino.
9Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría sobre tus compañeros».
10Y todavía: «Tú, Señor, desde el principio, fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.
11Estos se disolverán, pero tú permaneces; y envejecerán todos como un vestido,
12y tú los envolverás como un manto: como un traje se cambiarán. Pero tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin».
13¿Y, a cuál de los ángeles dijo alguna vez: «Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies»?
14¿No son todos ellos los espíritus, enviados en misión de servicio por razón de quienes recibirán la herencia de la salvación?