Efesios 2
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Y a vosotros que estabais muertos por vuestros delitos y pecados,
2en los cuales un tiempo anduvisteis según el espíritu de este mundo, conforme al príncipe del poder del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de la infidelidad,
3entre quienes también todos nosotros vivimos en otro tiempo, en las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo los deseos carnales y los malos pensamientos, pues éramos por naturaleza hijos de la ira, como los demás.
4Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó,
5aunque estábamos muertos por el pecado, nos dio vida en Cristo —por gracia fuisteis salvados—
6y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús,
7para mostrar en los tiempos que habían de venir las abundantes riquezas de su gracia por su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús.
8Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no por vosotros, sino que es don de Dios;
9tampoco procede de las obras, para que ninguno se gloríe.
10Pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para las obras buenas, que Dios preparó para que por ellas caminemos.
11Recordad, por tanto, que en otro tiempo vosotros, los gentiles según la carne, los llamados incircuncisos por la que se llama circuncisión, hecha en la carne por obra humana,
12estabais entonces sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
13Ahora, sin embargo, por Cristo Jesús, los que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido aproximados por la sangre de Cristo.
14El es, en efecto, nuestra paz, que hizo de los dos pueblos uno, y derribó el muro de adobes que los separaba, la enemistad;
15anulando en su carne la ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en sí mismo de los dos un hombre nuevo, estableciendo la paz
16y reconciliando a ambos con Dios en un solo cuerpo por medio de la cruz, dando muerte en sí mismo a la enemistad.
17Y en su venida anunció la paz, a vosotros, que estabais lejos, y la paz a los de cerca,
18porque por él tenemos unos y otros libre acceso al Padre en un mismo Espíritu.
19Por tanto, ya no sois extraños y advenedizos, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios,
20edificados sobre el fundamento de los Apóstoles y de los Profetas, siendo la piedra angular el mismo Cristo Jesús,
21sobre quien toda edificación bien trabada se alza para ser templo santo en el Señor,
22en quien también vosotros sois juntamente edificados para ser morada de Dios por el Espíritu.