Apocalipsis 22
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Me mostró también el río de agua de vida, brillante como el cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero.
2En medio de su plaza, y a un lado y otro del río, hay un árbol de vida, que produce fruto doce veces, un fruto cada mes, y las hojas del árbol siven para curar a las gentes.
3No habrá ya maldición alguna. El trono de Dios y del Cordero estará allí, y sus siervos le rendirán culto:
4verán su rostro y tendrán su nombre en la frente.
5No habrá noche nunca más; y no necesitarán luz de lámpara ni luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinará por los siglos de los siglos.
6Entonces me dijo: «Estas palabras son muy dignas de crédito y veraces, y el Señor Dios, que inspiró a los profetas, ha enviado a su ángel para mostrar a sus siervos lo que pronto ha de suceder.
7Mira, en seguida vendré. Bienaventurado el que guarde las palabras de la profecía de este libro».
8Yo, Juan, soy el que oyó y vio estas cosas. Y tras oírlas y verlas, caí a los pies del ángel que me las mostró para adorarle.
9Pero me dijo: «Mira, no lo hagas. Soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios».
10Luego me dijo: «No selles las palabras de la profecía de este libro, pues el tiempo está próximo.
11Quien peca, siga pecando, y quien está manchado, siga manchándose; pero el justo siga practicando justicia, y el santo santifíquese todavía.
12Mira que iré pronto y llevaré conmigo la recompensa, para retribuir a cada uno según sus obras.
13Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin.
14Bienaventurados los que lavan sus vestidos, así dispondrán del árbol de la vida y entrarán por las puertas en la ciudad.
15¡Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los homicidas, los idólatras, y todo el que ame y practique la mentira!
16Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, el lucero radiante de la mañana».
17El Espíritu y la esposa dicen: «¡Ven!» Y el que oye, diga: «¡Ven!» Y el que tiene sed, venga; el que la quiere, reciba gratis el agua de la vida.
18Yo aseguro a todo el que oiga las palabras de la profecía de este libro: si alguien añade algo a esto, Dios enviará sobre él las plagas descritas en este libro;
19y si alguien substrae alguna palabra a la profecía de este libro, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa que se describen en este libro.
20Dice el que da testimonio de estas cosas: «Sí, voy en seguida». Amén. ¡Ven, Señor Jesús!
21La gracia del Señor Jesús esté con todos.