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Apocalipsis 11

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Me fue dada después una caña semejante una vara, diciendo: «Levántate y mide el templo de Dios, el altar y a los que adoran en él.

2Pero el atrio exterior del templo déjalo fuera y no lo midas, porque ha sido entregado a las naciones, que arrasarán la ciudad santa durante cuarenta y dos meses.

3Enviaré a mis dos testigos y profetizarán vestidos de saco durante mil doscientos sesenta días».

4Estos son los dos olivos y los dos candelabros que están en la presencia del Señor de la tierra.

5Si alguien pretende hacerles daño, saldrá fuego de su boca que devorará a sus enemigos. Así morirá quien intente hacerles daño.

6Estos tienen capacidad de cerrar el cielo para que no caiga la lluvia en los días de su profecía, y tienen poder también sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para castigar la tierra con todo tipo de plagas cuantas veces quieran.

7Y cuando terminen de dar su testimonio, la bestia que asciende del abismo hará la guerra contra ellos, los vencerá y los matará.

8Y reposarán sus cadáveres en la plaza de la gran ciudad, que se llama espiritualmente Sodoma y Egipto, donde su Señor fue también crucificado.

9Gentes de todas las tribus, pueblo, lengua y nación mirarán su cadáver durante tres días y medio, sin consentir que sus cuerpos sean sepultados.

10Y se alegrarán por su causa los que habitan la tierra, se congratularán y se harán regalos entre ellos, porque estos dos profetas atormentaron a los moradores de la tierra.

11Pero, después de tres días y medio, los invadió un soplo de vida que procedía de Dios; se pusieron de pie, y un gran temor se apoderó de quienes los contemplaban.

12Y oyeron una gran voz que procedía del cielo y les decía: «Subid aquí». Y subieron hasta el cielo en la nube a la vista de sus enemigos.

13En esa misma hora se produjo un gran terremoto y cayó la décima parte de la ciudad; en el terremoto murieron siete mil personas, y los que quedaron, dominados por el miedo, dieron gloria al Dios del cielo.

14Pasó el segundo «Ay», pero el tercero viene en seguida.

15Tocó la trompeta el séptimo ángel. Se oyeron entonces en el cielo grandes voces que decían: «El reino de este mundo ha sido dado a nuestro Señor y a su Cristo, quien reinará por los siglos de los siglos».

16Y los veinticuatro ancianos que están sentados en sus tronos ante Dios, se postraron y adoraron a Dios,

17diciendo: «Te damos gracias, Señor Dios omnipotente, tú que eres y que eras, porque tomaste posesión de tu poderío y reinaste.

18Y las gentes se enfurecieron, y llegó tu ira y el tiempo de juzgar a los muertos y de dar el premio a tus siervos y profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes, así como el de exterminar a los que arruinan la tierra».

19Se abrió entonces el templo de Dios que está en el cielo y se vio el arca de su alianza dentro de su templo, y hubo relámpagos, voces y truenos, y un terremoto y una fuerte granizada.

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