2 Corintios 12
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Si es preciso gloriarse, aunque no conviene, vendré a las visiones y revelaciones del Señor.
2Sé de un hombre en Cristo, que hace catorce años —si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, tampoco lo sé: Dios— lo sabe fue arrebatado hasta el tercer cielo.
3Y sé que este hombre —si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe—
4fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que no es concedido al hombre pronunciar.
5De ese tal me gloriaré; pero de mí, solo me gloriaré en mis flaquezas.
6Pues si quisiera gloriarme, no haría el necio, ya que diría la verdad. Me abstengo, no obstante, no sea que alguien me considere superior a lo que ve en mí u oye decir de mí,
7a causa de la sublimidad de las revelaciones. Por esto, para que no me enorgullezca, se me ha dado un aguijón en la carne, un ángel de Satanás, para que me abofetee, a fin de que no me enorgullezca.
8Por esta razón rogué tres veces al Señor, para que lo alejara de mí.
9Pero me dijo: «Te basta mi gracia, pues mi fuerza se hace perfecta en la flaqueza». Por tanto, con mucho gusto me gloriaré en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.
10Por eso me complazco en las flaquezas, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo: pues cuando flaqueo, entonces es cuando soy fuerte.
11He hablado como insensato: vosotros me habéis forzado. Pues por vosotros debía haber sido elogiado, ya que en nada he sido inferior a esos superapóstoles, aunque (de mí) nada soy.
12Las señales de apóstol se realizaron entre vosotros con toda paciencia, y también con señales, prodigios y milagros.
13¿En qué, pues, habéis sido inferiores a las demás Iglesias, sino en que yo mismo no os he sido gravoso? Perdonadme este agravio.
14Mirad: por tercera vez me dispongo a ir a vosotros, y no os seré gravoso; pues no busco vuestros bienes, sino a vosotros. Porque no deben los hijos atesorar para los padres, sino los padres para los hijos.
15Por mi parte, con mucho gusto me gastaré y me desgastaré por vuestras almas. Y amándoos más, ¿seré yo menos amado?
16Quede claro que en nada os he sido gravoso; pero en mi astucia, os sorprendí con pillería.
17¿Acaso os he explotado por alguno de los que os envié?
18Rogué a Tito, y envié con él al hermano. ¿Acaso os ha explotado Tito? ¿No hemos procedido según el mismo espíritu? ¿No hemos seguido las mismas huellas?
19Pensaréis que desde hace tiempo nos estamos justificando ante vosotros. Delante de Dios, en Cristo, hablamos; y todo esto, carísimos, por vuestra edificación.
20Pues temo que quizá a mi llegada no os encuentre como yo quiero, y vosotros me encontréis como no queréis; no sea que haya discordias, envidias, iras, disputas, calumnias, murmuraciones, insolencias, desórdenes;
21de modo que cuando llegue otra vez, me humille mi Dios ante vosotros y tenga yo que llorar por muchos de los que antes pecaron y no hicieron penitencia por las faltas de impureza, fornicación y deshonestidad que cometieron.