1 Corintios 5
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Es ya notorio que reina entre vosotros la fornicación, y una fornicación tal como no se encuentra ni entre los gentiles, hasta el extremo de que uno vive con la mujer de su padre.
2Y, vosotros, ¿tan hinchados estáis que no os habéis puesto de luto para que desapareciera de entre vosotros el que cometió tal acción?
3Yo, por mi parte, corporalmente ausente, pero presente en espíritu, he juzgado ya, como si estuviera presente, al que así obró;
4que en nombre de nuestro Señor Jesús, reunidos vosotros y mi espíritu, y con el poder de Jesús, Señor nuestro,
5ese tal sea entregado a Satanás para la perdición de su carne, a fin de que su espíritu se salve en el día del Señor.
6No está bien vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura hace fermentar toda la masa?
7Purificad la levadura vieja para que seáis masa nueva, ya que sois ázimos. ¡Porque nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado!
8Celebremos, pues, la fiesta, no con levadura vieja, ni con levadura de malicia y de maldad, sino con ázimos de sinceridad y de verdad.
9En mi carta os escribí: «No os juntéis con los fornicarios».
10Pero no me refería a los fornicarios de este mundo o a los avaros, ladrones o idólatras, porque entonces tendríais que marcharos de este mundo.
11No, lo que entonces os escribí es que no os juntarais con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, avaro, idólatra, ultrajador, borracho o ladrón; con estos, ni siquiera comer.
12¿Qué me importa a mí juzgar a los de fuera? ¿No es a los de dentro a quienes vosotros juzgáis?
13A los de fuera, Dios los juzgará. ¡Arrojad de vosotros al malvado!