1 Corintios 13
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.
2Y si tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.
3Y si repartiera todos mis bienes en alimentos, y si entregara mi cuerpo para alcanzar la gloria, si no tengo caridad, de nada me sirve.
4La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe,
5no es ambiciosa, no busca su propio interés, no se irrita, no piensa mal,
6no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad.
7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8La caridad no acaba jamás. Desaparecerán las profecías, cesarán las lenguas, se desvanecerá la ciencia.
9Porque parcialmente conocemos y también en parte profetizamos.
10Pero cuando llegue lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto.
11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño.
12Ahora vemos como por un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco parcialmente, pero entonces conoceré como soy conocido.
13Ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad, estas tres; pero la mayor de ellas es la caridad.