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Romanos 6

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1El cristiano, incorporado por el bautismo a Cristo muerto y resucitado, muere al pecado y vive para Dios. ¿Qué concluiremos de todo esto? ¿Continuaremos en pecado para que abunde la gracia?

2¡De ninguna manera! Una vez que hemos muerto al pecado, ¿cómo continuar viviendo en él?

3¿O no sabéis que cuantos en el bautismo fuimos sumergidos en Cristo, fuimos sumergidos en su muerte?

4Por nuestro bautismo fuimos sepultados con él, para participar de su muerte; para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.

5Si hemos llegado a ser injertados en Cristo en la muerte semejante a la suya, lo seremos también en su resurrección.

6Ya sabemos que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con Cristo para que sea reducido a la impotencia este cuerpo de pecado, y no seamos ya más esclavos del pecado;

7porque quien ha muerto, queda libre del pecado.

8Si verdaderamente hemos muerto con Cristo, tenemos fe en que viviremos también con él;

9porque sabemos que Cristo, que resucitó de entre los muertos, es inmortal, que la muerte no tiene ya poder sobre él.

10Su muerte fue morir al pecado de una vez para siempre; pero su vida es vida para Dios.

11De la misma manera considerad también vosotros que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en unión con Cristo Jesús.

12Exhortación. Que no continúe, pues, el pecado reinando en vuestro cuerpo mortal. No os sometáis a sus malos instintos;

13ni sigáis ofreciendo vuestros miembros como armas de la iniquidad al pecado. Antes bien, como hombres que habéis resucitado de la muerte a la vida, consagraos a Dios y ofreced vuestros miembros como armas de la justificación a Dios.

14El pecado no se adueñará de vosotros; no estáis bajo el régimen de la ley, sino bajo el de la gracia.

15Libre de la esclavitud del pecado, el cristiano se entrega a la esclavitud de Dios. ¿Vamos a concluir de aquí que ya podemos cometer el pecado porque no nos encontramos bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!

16¿No sabéis que si os ofrecéis para someteros como esclavos, os hacéis esclavos de aquel a quien os sometéis, sea del pecado para muerte, sea de Dios para justificación?

17Pero gracias a Dios que, de esclavos que erais del pecado, os habéis sometido de corazón a las normas de vida evangélica que Dios os ha entregado.

18Y, libres del pecado, os habéis hecho esclavos de la justificación.

19Os estoy hablando en términos de la vida material en atención a los menos dotados. Pues bien, como ofrecisteis vuestros miembros al servicio de la impureza y de la iniquidad para terminar en iniquidad, así ahora consagrad vuestros miembros al servicio de la justificación para culminar en santificación.

20Los frutos de santidad del cristiano en oposición a los frutos de pecado. Cuando erais esclavos del pecado, os encontrabais libres de la justificación.

21¿Y qué frutos recogíais entonces? Frutos de que os avergonzáis ahora, porque su término es la muerte.

22Pero ahora, libertados del pecado y hechos esclavos de Dios, tenéis por fruto la santificación y por fin la vida eterna.

23El sueldo del pecado es la muerte; pero el don de Dios es la vida eterna en unión con Cristo Jesús, Señor nuestro.

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