Marcos 1
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1I. Preparación al ministerio mesiánico de Jesús (1,1-13) Predicación del precursor Juan Bautista. Comienzo del mensaje evangélico de Jesucristo, Hijo de Dios.
2Como está escrito en el profeta Isaías: Mira, yo voy a enviar ante ti mi ángel, él irá preparándote el camino,
3Juan Bautista fue en el desierto la voz del mensajero en el desierto: Preparad el camino del Señor, rectificad sus sendas,
4mientras predicaba un bautismo de arrepentimiento para remisión de los pecados.
5Toda la gente de Judea y los habitantes de Jerusalén acudían allá para hacerse bautizar por él en el río Jordán, y al mismo tiempo confesaban sus pecados.
6Llevaba Juan un vestido de pelos de camello y un ceñidor de cuero a la cintura; y se alimentaba de saltamontes y de miel del campo.
7Y predicaba en estos términos: Está por venir después de mí el que es más poderoso que yo. Yo no soy digno ni de postrarme ante él para desatarle la correa de sus sandalias.
8Bautismo de Jesús. Yo os he bautizado con agua; pero él os bautizará con el espíritu santo.
9Por aquellos días vino Jesús de Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
10Y al momento de salir del agua, vio el cielo abierto y al espíritu como una paloma que descendía sobre él.
11A la vez se oían desde el cielo estas palabras: Tú eres mi único Hijo, mi amado. En ti he puesto mis complacencias.
12Retiro de Jesús. Después el espíritu lo encaminó al desierto.
13Y allí permaneció cuarenta días entre animales salvajes, siendo tentado por Satanás y luego atendido por los ángeles.
14II. Ministerio mesiánico de Jesús en Galilea (1,14-9,49) Tema de la predicación de Jesús. Después que Juan cayó en manos de sus enemigos, se dirigió Jesús a Galilea, predicando la buena nueva de salud dispuesta por Dios.
15Y decía: Se ha cumplido el tiempo y ha llegado el reino de Dios. Arrepentíos y prestad fe a este mensaje de salud.
16Primeros discípulos de Jesús. Caminando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que estaban echando el esparavel en el mar, pues eran pescadores.
17Y Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.
18Dejaron al punto las redes y se fueron tras él.
19Y, continuando un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, ocupados en componer las redes dentro de su barca.
20Acto seguido los llamó, y vinieron en pos de él, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros.
21Jesús cura a un endemoniado en Cafarnaum. Y entraron en Cafarnaum. Cuando llegó el sábado, se dirigió a la sinagoga, y comenzó a enseñar.
22Y estaban asombrados de la manera que tenía de enseñar; porque los adoctrinaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
23Justamente había en la sinagoga un hombre, poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
24No queremos saber nada contigo, Jesús de Nazaret. ¿Has venido acaso a acabar con nosotros? Ya sé quién eres ¡oh santo de Dios!
25Calla y sal de este hombre, le mandó Jesús con imperio.
26Y el espíritu impuro, sacudiendo al poseso con violentas convulsiones, a la vez que dando grandes alaridos, salió de él.
27Quedaron todos espantados, preguntándose unos a otros: ¿Qué significa esto? Ved aquí una manera nueva de enseñar, con poder para mandar a los espíritus impuros y hacerles obedecer.
28Y se extendió rápidamente su fama por todas partes en todo el país de Galilea.
29Jesús cura a la suegra de Pedro. Y, saliendo de la sinagoga, vino luego con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
30Hallábase en cama con fiebre la suegra de Simón y lo pusieron en conocimiento de Jesús.
31Llegóse éste, la tomó de la mano y la hizo levantarse. La fiebre desapareció y ella se puso a servirles.
32Jesús cura a muchos enfermos. Llegada la tarde, después de haberse puesto ya el sol, le presentaron todos los enfermos y poseídos del demonio;
33y toda la ciudad vino a juntarse ante la puerta;
34de modo que devolvió la salud a muchas personas aquejadas de diversas dolencias y lanzó a todos los demonios; pero no les permitía hablar palabra, porque ya sabían quién era.
35Jesús sale de Cafarnaum. Muy de mañana se levantó y marchó a un lugar solitario, quedándose allí para hacer oración.
36Pero Simón y sus compañeros fueron a buscarle;
37y, una vez que lo encontraron, le dijeron: Todos te andan buscando.
38Vamos a otra parte, les respondió, a predicar en las aldeas próximas; porque ésa es mi misión.
39E iba predicando en todas las sinagogas de Galilea y lanzando a los demonios.
40Jesús cura a un leproso. Llegóse a él un leproso a pedirle remedio y poniéndose de rodillas le suplicaba de esta manera: Si tú quieres, me puedes dejar limpio.
41Compadecido Jesús, extendió la mano, le tocó y exclamó: Yo lo quiero, queda limpio.
42Y desapareció al instante la lepra, quedando completamente limpio.
43Luego lo despidió, a la vez que, dirigiéndose a él con toda severidad,
44le decía: Cuidado con decirlo a nadie. Ve a presentarte al sacerdote y ofrece la oblación ordenada por Moisés por tu purificación, a fin de que certifique la verdad del hecho.
45Pero apenas salió, comenzó a hablar con todo el mundo, dándoles a conocer aquel milagro; de tal manera que Jesús no podía ya entrar en una ciudad en pleno día, sino que tenía que quedarse fuera en lugares retirados; y allí acudían a él de todas partes.