Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Lucas 12

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Advertencias de Jesús a sus discípulos. Entretanto se fue formando junto a él una aglomeración de miles de personas, hasta el punto que se atropellaban unos a otros. Jesús entonces comenzó a decir en primer lugar a sus discípulos: Tened cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

2Porque no hay nada oculto que no se haya de descubrir; ni secreto que no se haya de conocer.

3Por eso lo que hablasteis en la oscuridad Dios lo hará oír a la luz del día; y lo que dijisteis al oído en el cuarto más retirado, lo publicará Dios desde las terrazas.

4Pero a vosotros, amigos míos, os doy este consejo: No tengáis miedo a los que matan, sí, el cuerpo, pero después de esto ya no pueden hacer otra cosa.

5Os voy a indicar a quién habéis de temer. Temed al que, después de haber quitado la vida, tiene poder para arrojar al infierno. Sí, os lo repito, a éste habéis de temer.

6¿No es verdad que se venden cinco pajarillos por dos monedas de cobre? Pues, con todo, a ninguno de ellos echa Dios en olvido.

7Hasta los cabellos de vuestra cabeza los tiene Dios contados. No tengáis miedo; que bien valéis más que una bandada de pajarillos.

8Os digo la verdad: A todo aquel que me reconozca ante los hombres, reconocerá también el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios.

9Y todo aquel que rehúse reconocerme ante los hombres, será repudiado ante los ángeles de Dios.

10A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre se otorgará el perdón; pero al que blasfeme contra el espíritu santo, no se le perdonará jamás.

11Cuando os hagan comparecer ante el tribunal de la sinagoga y ante los magistrados y autoridades, no os apuréis pensando cómo os habéis de defender o qué habéis de decir,

12porque el espíritu santo os enseñará entonces lo que habéis de hablar. /par

13Contra la avaricia. Parábola del rico insensato. Salió uno de entre la gente para decirle: Maestro, di a mi hermano que reparta conmigo la hacienda.

14Amigo mío, le contestó Jesús, ¿quién me ha nombrado vuestro juez o repartidor?

15Y, dirigiéndose a los demás, añadió: Guardaos muy bien de toda avaricia y ambición; pues, por más que se nade en la abundancia, la vida no depende de la mucha hacienda.

16Y les propuso una parábola: Había un rico hacendado a quien sus tierras dieron magnífica cosecha.

17Y discurría para sus adentros: ¿Qué hacer ahora? Ya no tengo local para almacenar mis cosechas.

18Y se respondió a sí mismo: Ya sé qué hacer. Derribaré mis graneros para hacer otros más capaces, y así podré almacenar en ellos todo mi grano y mis productos.

19Y me echaré esta cuenta: Alma mía, tienes muchos bienes de repuesto para un montón de años. ¡A holgar, pues! ¡A comer y a beber, y a pasarlo bien!

20Pero Dios le dijo: Insensato, esta misma noche te voy a reclamar el alma. ¿Y para quién va a ser todo lo que has almacenado?

21Esto mismo sucederá con aquel que atesora riquezas en vez de hacer acopio de bienes valederos ante Dios. /par

22Confianza en la divina providencia. Dijo después a sus discípulos: Os doy, pues, este consejo: No os apuréis por vuestra vida corporal, pensando qué vais a comer; ni por vuestro cuerpo, pensando cómo os vais a vestir,

23porque más importante es la vida que el alimento y más el cuerpo que el vestido.

24Fijaos en los cuervos: Ni siembran ni siegan ni tienen despensa ni granero; sin embargo, Dios los alimenta. Ahora bien, ¿cuánto más valéis vosotros que los pájaros?

25¿Quién de vosotros, por mucho cavilar, puede alargar un poco su vida?

26De consiguiente, si no podéis ni siquiera las cosas más pequeñas, ¿por qué os apuráis por lo demás?

27Fijaos cómo crecen los lirios: ni trabajan ni hilan. Sin embargo, os aseguro que ni Salomón, con todas sus galas, se vistió como uno de ellos.

28Si así viste Dios la hierba, que hoy está en el campo y que mañana será echada al fuego, ¿con cuánta más razón os vestirá a vosotros, hombres de poca fe?

29Así que no andéis buscando qué comer o qué beber; ni estéis apurados por ello.

30Es propio de paganos andar buscando todas esas cosas. Bien sabe vuestro Padre que tenéis necesidad de ellas.

31Buscad, más bien, su reino y él os dará lo demás por añadidura.

32No tengáis miedo, rebañito mío; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. /par

33Dad limosna. Vended vuestros bienes para dar limosna. Procuraos para el cielo bolsas que no se echen a perder, tesoros que no se hayan de agotar: tales que ni el ladrón pueda alcanzar ni la polilla consumir;

34porque, donde está vuestro tesoro, estará vuestro corazón. /par

35Estad alerta para la venida del Señor. Estad, pues, alerta y bien preparados.

36Así seréis como los siervos que están esperando a su amo de regreso de las bodas para abrirle las puertas al punto que llame.

37Dichosos aquellos siervos a quienes el amo a su llegada encuentra así velando. Os aseguro que se pondrá de faena, les hará sentar a la mesa y se prestará a servirles.

38Dichosos aquellos siervos a quienes el amo encuentra así prevenidos, sea que venga a medianoche, sea que venga al canto del gallo.

39Estad seguros de que, si el amo de casa hubiera sabido a qué hora iba a venir el ladrón, no habría dejado que abriera un boquete en las paredes de su casa para robar.

40Estad, pues, prevenidos; porque, a la hora que menos penséis, vendrá el Hijo del hombre. /par

41Parábola del fiel y del infiel administrador. Preguntóle entonces Pedro: Señor, ¿te refieres a nosotros con esta parábola, o a todos los demás?

42Suponed, respondió Jesús, que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de distribuir, a su tiempo, el alimento debido, se porta con fidelidad y prudencia.

43Feliz este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber.

44De seguro que lo pondrá el frente de toda su hacienda.

45Pero suponed que aquel siervo se echa esta cuenta: Mi amo no volverá en mucho tiempo; y así empieza a maltratar a siervos y siervas, a banquetear y a pasarla en continuas borracheras.

46Vendrá su señor el día menos pensado y a la hora más inesperada, y lo condenará al tormento, asignándole la misma suerte que a los condenados.

47Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no está prevenido ni se porta como él había dispuesto, será castigado con muchos azotes.

48Y aquel que, no conociéndola, hace cosas que merecen castigo, será castigado con menos. Dios exigirá mucho a aquel a quien mucho entregó, y reclamará más a aquel a quien más confió. /par

49Jesús ante su pasión. Fuego he venido a poner en el mundo y ¡cuánto deseo que esté ya encendido!

50Tengo que recibir un bautismo, y ¡qué impaciente estoy por sumergirme en él! /par

51Con Jesús o contra Jesús. ¿Pensáis que he venido a traer la paz al mundo? No, os digo la verdad. No he venido a traer sino discordia.

52Porque desde ahora en adelante en una misma casa habrá cinco desavenidos, tres estarán en discordia contra dos y dos contra tres;

53el padre estará contra su hijo, y el hijo contra su padre; la madre contra su hija, y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. /par

54Las señales de los tiempos mesiánicos. Y se dirigió también a la gente: Cuando veis que se levantan nubes por el poniente, en seguida decís: Va a llover. Y así sucede.

55Cuando sentís soplar el viento sur, decís: Va a hacer calor. Y lo hace.

56¡Hipócritas! Sabéis reconocer el aspecto de la tierra y del cielo y ¿cómo no reconocéis estos tiempos mesiánicos?

57¿Por qué no os formáis, según el dictamen de vuestra conciencia, un juicio recto?

58Cuando vayas, pues, junto con tu adversario a presentarte al magistrado, haz en el camino todo lo posible para librarte de él por las buenas; no sea que te arrastre a presencia del juez y el juez te ponga en manos del alguacil y el alguacil te meta en la cárcel.

59Te aseguro que no saldrás de allí hasta haber pagado el último céntimo.

WhatsApp