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Juan 4

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Jesús camino de Galilea. Enteróse Jesús de que había llegado a conocimiento de los fariseos que él bautizaba y reclutaba más discípulos que Juan;

2(aunque en realidad no era Jesús mismo, sino sus discípulos quienes bautizaban);

3y abandonó la tierra de Judea, y partió de nuevo para Galilea.

4Para esto tenía que pasar por Samaría.

5Jesús se revela a la samaritana. Llegó, pues, a una ciudad de Samaría llamada Sicar, próxima a la heredad que Jacob había dejado a su hijo José;

6en ella se encontraba el llamado pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó allí junto a la fuente. Era a eso de las doce del mediodía.

7Llegó una mujer samaritana a sacar agua. Jesús le dijo: Dame de beber.

8Mientras tanto sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alguna cosa para comer.

9Díjole la samaritana: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (Conviene saber que los judíos no alternan con los samaritanos.)

10Jesús le respondió: Si conocieses el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, seguro que se la pedirías tú y él te daría agua viva.

11Señor, le replicó la mujer, tú no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde sacas, pues, esa agua?

12¿Eres tú acaso más poderoso que nuestro padre Jacob? El nos dejó este pozo. Y de aquí bebió él, y bebieron sus hijos y sus ganados.

13Todo el que beba de esta agua, le respondió Jesús, volverá a tener sed.

14Pero el que beba del agua que yo le dé, nunca jamás tendrá sed. El agua que yo le dé se convertirá en él en manantial que salta hasta la vida eterna.

15Señor, exclamó entonces la mujer, dame de esa agua para que no sienta ya más sed ni tenga que venir aquí a sacar agua.

16Jesús le dijo: Anda, llama a tu marido y vuelve acá.

17No tengo marido, le replicó la mujer. Ya tienes razón en decir que no tienes marido, le dijo Jesús;

18porque cinco has tenido y el que ahora tienes no es tuyo. En eso has dicho la verdad.

19Díjole la mujer: Señor, veo que eres un profeta.

20Nuestros antepasados adoraron a Dios en este monte; pero vosotros decís que es Jerusalén el lugar donde se debe adorar a Dios.

21Créeme, mujer, le contestó Jesús; ha llegado ya la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

22Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salud viene de los judíos.

23Pero llega la hora, y la estamos viviendo, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Pues tales adoradores busca el Padre.

24Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad.

25Sé que el Mesías, el Cristo, está por venir, le replicó la mujer; cuando venga él, nos hará saber todas las cosas.

26Ese soy yo, le dijo Jesús, yo que te estoy hablando.

27En esto llegaron sus discípulos; y se quedaron extrañados al verle hablando con una mujer. Nadie sin embargo se atrevió a preguntarle qué quería o qué estaba hablando con ella.

28La mujer, por su parte, dejando abandonado el cántaro, se dirigió a la ciudad y dijo a la gente:

29Venid a ver un hombre que me ha adivinado todo lo que he hecho. ¿Si será él el Mesías?

30Y salieron de la ciudad para venir a donde estaba Jesús.

31El manjar de Jesús. Entretanto los discípulos le instaban diciéndole: Maestro, come.

32Pero Jesús les dijo: Yo tengo para comer un manjar que vosotros no conocéis.

33Los discípulos se preguntaban unos a otros: ¿Si le habrán traído algo para comer?

34Mi alimento, les respondió Jesús, es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a feliz término su obra.

35¿No soléis decir vosotros: Todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo os digo ahora: Alzad vuestros ojos, tended la vista por los campos, pues están amarillos para la siega.

36Ya el que siega recibe su jornal y recoge el fruto para la vida eterna, para que se regocijen por igual tanto el que siembra como el que recoge.

37Aquí se verifica el refrán de que uno es el que siembra y otro el que recoge la cosecha.

38Yo os he enviado a recoger lo que vosotros no trabajasteis. Otros vertieron el sudor trabajando y vosotros os habéis aprovechado del fruto de su labor.

39Jesús se revela a los samaritanos. Muchos samaritanos de aquella ciudad llegaron a creer en él por la palabra de la mujer, que no dejaba de asegurar: Me ha dicho todo lo que he hecho.

40Así pues, cuando se presentaron a Jesús aquellos samaritanos, le rogaron que se quedase con ellos, por lo que se detuvo allí dos días.

41Y fueron muchos más los que creyeron por su palabra.

42Y decían a la mujer: Ya no creemos por tus palabras. Nosotros mismos le hemos escuchado y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo.

43Llega Jesús a Galilea. Pasados los dos días, partió de allí para Galilea.

44El mismo Jesús había declarado que ningún profeta es honrado en su propia patria.

45Así que llegó a Galilea, fue bien acogido por los galileos, que habían visto todo cuanto había hecho en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua. También ellos habían ido a celebrarla.

46Curación del hijo de un funcionario de la corte. Llegó, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario de la corte que tenía un hijo enfermo en Cafarnaum.

47Y, habiéndose enterado de que Jesús había vuelto de Judea a Galilea, se presentó a él y le pidió que bajase a curar a su hijo, que se hallaba moribundo.

48Pero Jesús le replicó: Vosotros no creéis si no es viendo señales y prodigios.

49Ven, Señor, le instaba el funcionario, antes que muera mi hijo.

50Respondióle Jesús: Vete, que tu hijo está bien. Aquel hombre dio fe a la palabra que Jesús le decía y se puso en camino.

51Según bajaba, le salieron al encuentro sus esclavos y le comunicaron que su hijo estaba bueno.

52Preguntóles entonces la hora en que había comenzado a sentir mejoría, y le respondieron: Ayer a la una del mediodía le dejó la fiebre.

53Comprobó el padre que en aquella misma hora le había dicho Jesús: Tu hijo se encuentra bien. Y creyó él y toda su casa.

54Esta fue la segunda señal que dio Jesús al volver de Judea a Galilea.

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