Juan 17
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Oración sacerdotal de Jesús. Jesús ruega por sí mismo. Así habló Jesús. Después, elevando los ojos al cielo, añadió: Padre, ha llegado la hora: Glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique;
2para que, según el poder que le diste sobre todo hombre, confiera la vida eterna a todos aquellos que le has entregado.
3En esto consiste la vida eterna, en que te conozcan y amen a ti, único verdadero Dios, y a quien enviaste, Jesucristo.
4Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me tienes encomendada.
5Y ahora glorifícame tú, Padre, con la gloria que tenía junto a ti antes que el mundo existiese.
6Jesús ruega por sus discípulos. He dado a conocer tu nombre a estos hombres que me has dado del mundo. Eran tuyos y tú me los diste y han guardado tu palabra.
7Ahora saben que todo cuanto me diste procede de ti:
8porque les he dado las palabras que tú me diste, y las han aceptado y han comprendido realmente que he salido de ti y han creído que tú me has enviado.
9Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me diste, porque son tuyos
10y, así como todo lo mío es tuyo, lo tuyo es mío; y yo en ellos soy glorificado.
11Yo no estoy ya más en el mundo; pero éstos quedan en el mundo, mientras yo voy a ti. Padre santo, guárdalos por tu nombre —nombre que me has dado— para que sean uno, como nosotros.
12Mientras yo estaba con ellos, yo los guardaba por tu nombre —nombre que me has dado— y los protegí; y ninguno de ellos pereció, sino el que tenía que perecer. Así se ha cumplido la escritura.
13Pero ahora voy a ti, y hablo de esta manera, estando todavía en el mundo, para que tengan en sí mismos la plenitud de gozo.
14Yo les he dado a conocer tu palabra, y el mundo los ha aborrecido porque ya no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
15No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal.
16Ya no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
17Conságralos para el ministerio de la verdad; tu palabra es verdad.
18Como tú me enviaste al mundo, los he enviado yo a mi vez al mundo.
19Yo me consagro a ti por ellos, para que también ellos se consagren a la verdad.
20Jesús ruega por todos los fieles. Yo te ruego no sólo por éstos, sino por aquellos que gracias a su palabra han de creer en mí;
21para que todos sean uno; para que, así como tú, Padre, estás en mí y yo estoy en ti, sean ellos una cosa en nosotros. Que crea el mundo que tú me has enviado.
22Yo les he dado la gloria, que tú me diste para que sean uno, como nosotros somos uno.
23Yo en ellos y tú en mí para que sean perfectos en la unidad, y conozca el mundo que tú me has enviado, y que los has amado, como me has amado a mí.
24Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo allí donde yo esté, para que contemplen mi gloria, la gloria que me has dado por el amor que me tuviste antes de la creación del mundo.
25Padre justo, si es verdad que el mundo no te ha conocido, yo sí te he conocido y amado; y éstos han conocido que tú me has enviado.
26Yo les he revelado y les revelaré tu nombre, para que el amor con que me has amado esté en ellos, lo mismo que en ellos estoy yo.