Juan 15
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Jesús es la vid verdadera. Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.
2El corta todo sarmiento que, estando unido a mí, no da fruto; y poda y limpia todo sarmiento que produce fruto, a fin de que dé más.
3Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he hablado.
4Permaneced unidos a mí, que yo permaneceré unido a vosotros. Como el sarmiento no puede dar de sí fruto si no está unido a la vid, tampoco vosotros si no permanecéis en mí.
5Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Da mucho fruto aquel que permanece en mí y en el cual permanezco yo; porque sin mí no podéis hacer nada.
6El que no permanece en mí es arrojado fuera, como los sarmientos, y se seca. Luego los recogen y los arrojan al fuego para que ardan.
7Si permanecéis en mí y si mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis; que se os dará.
8Mi Padre queda glorificado si dais mucho fruto y si os mostráis como verdaderos discípulos míos.
9Exhortación a perseverar en el amor de Jesús. Como el Padre me amó, yo también os he amado. Permaneced en mi amor, en el amor que os tengo.
10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo guardo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11Esto os lo he dicho para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo quede colmado.
12El mandamiento de la caridad fraterna. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado.
13Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos.
14Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando.
15Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; os he llamado amigos, porque todo cuanto me ha comunicado el Padre, os lo he dado a conocer.
16No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros; y os he dado la misión de ir y de dar fruto, y fruto que sea duradero: así todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá.
17Esto os mando, que os améis los unos a los otros.
18Odio del mundo a Jesús y a los suyos. Si el mundo os aborrece, sabed que, antes que a vosotros, me aborreció a mí.
19Si fueseis del mundo, el mundo os amaría, como cosa que le pertenece; pero como no sois del mundo, puesto que yo os he sacado de él, el mundo os aborrece.
20Acordaos de la palabra que os tengo dicha: No es el siervo mayor que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán; si hubiesen guardado mi palabra, guardarían también la vuestra.
21Ese trato os darán por mi causa porque no conocen ni aman al que me ha enviado.
22Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado.
23El que me odia, odia también a mi Padre.
24Si yo no hubiera hecho en su presencia obras tales que ningún otro ha realizado, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y me odian a mí y a mi Padre.
25Pues bien, que se cumplan estas palabras escritas en su ley: Me han odiado sin motivo alguno.
26Cuando venga el Abogado, que os enviaré yo de parte del Padre, el espíritu de la verdad, que procede del Padre, él mismo declarará en mi favor.
27Y también vosotros seréis testigos, porque desde el principio estáis conmigo.