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Juan 13

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1III. Retorno de Jesús al Padre: En su muerte y resurrección Jesús revela su gloria a los discípulos y revela al Padre (13-20) 1º) La última cena (13,1-17,26) Jesús lava los pies a sus discípulos. Era la víspera del día solemne de la Pascua. Jesús sabía que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre; y, como amaba a los suyos que estaban en el mundo, les dio la mayor prueba de amor que puede darse.

2Era durante la cena; ya el demonio había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo.

3Sabiendo Jesús que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas, y que había salido de Dios y volvía a Dios,

4levantóse de la mesa, se despojó del manto y, tomando una toalla, se la ciñó.

5Luego echó agua en una jofaina, y comenzó a lavar los pies a los discípulos, enjugándoles con la toalla que tenía ceñida.

6Cuando llegó a Simón Pedro, éste exclamó: Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?

7Lo que estoy haciendo, le dijo Jesús, no lo puedes entender ahora; ya lo comprenderás luego.

8Díjole Pedro: jamás me has de lavar tú los pies. Si no te los dejas lavar, le replicó Jesús, no tendrás parte conmigo.

9Señor, le dijo Simón Pedro, entonces no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

10Respondióle Jesús: El que acaba de bañarse no necesita lavarse más que los pies, porque está todo limpio. En cuanto a vosotros, estáis limpios, aunque no todos.

11Sabía efectivamente quién le iba a entregar. Por eso dijo: No todos estáis limpios.

12Jesús inculca la humildad. Después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, se puso de nuevo a la mesa y dijo: ¿Comprendéis lo que acabo de hacer con vosotros?

13Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy en verdad.

14Pues si yo, siendo como soy Señor y Maestro, os he lavado los pies, con mayor razón debéis lavaros los pies el uno al otro.

15Ejemplo os he dado para que hagáis lo mismo que acabo de hacer con vosotros.

16Os digo la verdad: No es el esclavo mayor que su señor ni el enviado es mayor que aquel que lo envía.

17Sabiendo como sabéis estas cosas, seréis bienaventurados si las ponéis en práctica.

18Jesús anuncia la traición de Judas. No lo digo por todos vosotros. Yo sé bien a quiénes he escogido; pero, que se cumpla el pasaje de la escritura que dice: El que está comiendo conmigo a la misma mesa, levantó su pie para herirme.

19Os lo digo desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, reconozcáis quién soy yo.

20Os aseguro con toda verdad: Quien recibe a quien yo envíe, me recibe a mí en persona; y el que a mí me recibe, recibe a aquel que me ha enviado.

21Dichas estas cosas, Jesús quedó profundamente afligido y declaró: Os aseguro, sin lugar a dudas, que uno de vosotros me ha de entregar.

22Los discípulos se miraban unos a otros sin saber por quién lo decía.

23Uno de ellos, el predilecto de Jesús, estaba recostado con la cabeza junto al pecho de Jesús.

24Hízole Simón Pedro una seña, diciéndole: Pregúntale de quién está hablando.

25Y al momento, recostando aquél la cabeza hacia atrás sobre el pecho de Jesús, le preguntó: Señor, ¿quién es?

26Jesús le contestó: Aquel a quien dé yo este bocado que voy a mojar, ése es. Y, mojando un bocado, lo alargó a Judas, hijo de Simón Iscariote.

27Y, apenas hubo tomado el bocado, Satanás se apoderó de él. Díjole Jesús: Lo que tienes que hacer, hazlo cuanto antes.

28Ninguno de los que estaban en la mesa entendió para qué se lo decía.

29Como Judas solía tener la bolsa, algunos pensaron que le había dicho: Compra lo que haga falta para la fiesta; o si no, que diese algo a los pobres.

30El, en seguida que tomó el bocado, salió fuera. Era ya de noche. Anuncia Jesús su glorificación.

31Así que salió Judas, exclamó Jesús: Ya ha entrado el Hijo del hombre en su gloria; y por él Dios ha recibido su exaltación.

32Puesto que Dios ha recibido su glorificación por él, Dios a su vez lo revestirá de su misma gloria, y esto será sin dilación, en seguida.

33Hijitos míos, todavía estoy un poco de tiempo con vosotros. Me buscaréis; pero como dije a los judíos: «A donde voy yo, vosotros no podéis venir», lo digo ahora también a vosotros.

34El mandamiento nuevo. Un mandamiento os doy: Que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, debéis amaros vosotros.

35En esto conocerán todos que sois discípulos míos, en que tenéis caridad unos con otros.

36Anuncio de las negaciones de Pedro. Preguntóle Simón Pedro: Señor, ¿adónde vas? A donde voy yo, le respondió Jesús, no puedes tú seguirme por ahora; pero ya me seguirás después.

37Insistió Pedro: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Estoy dispuesto a dar mi vida por ti.

38¿A dar tu vida por mí?, le respondió Jesús. Te aseguro con toda verdad: No cantará el gallo sin haber tú afirmado por tres veces que no me conoces.

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