Hebreos 6
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Propósito del autor de exponer una doctrina más profunda y perfecta. Por eso, dejando a un lado lo elemental de la doctrina de Cristo, vengamos a tratar de lo que es perfecto. No volvamos a tratar de los artículos fundamentales, como son: El arrepentimiento de las obras muertas y la fe en Dios,
2la doctrina sobre los bautismos e imposición de las manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno.
3Y lo vamos a hacer con la gracia de Dios.
4Por lo que se refiere a los que una vez han sido iluminados, que gustaron el don celestial, que se hicieron partícipes del Espíritu Santo,
5y que gustaron la dulzura de la palabra de Dios y la virtud del «eón» futuro,
6pero luego cayeron en la apostasía; es imposible volverlos a renovar en el arrepentimiento; crucifican de nuevo por su cuenta al Hijo de Dios y lo exponen a pública afrenta.
7La tierra que absorbe la lluvia que una y otra vez cae sobre ella y da frutos valiosos para quienes la cultivan, recibe las bendiciones de Dios.
8Pero la que da espinas y abrojos es inútil, y está próxima a ser maldecida; su fin será el fuego.
9Palabras de esperanza y de aliento para los destinatarios. Aunque hablamos de este modo, carísimos, confiamos y esperamos de vosotros una situación mejor y que dé garantías sobre la adquisición de vuestra salud.
10Que no es Dios injusto para olvidar vuestra obra y la caridad que mostrasteis por su nombre, al prestar ayuda a los fieles y al continuar ahora su asistencia.
11Deseamos, con todo, que cada uno de vosotros muestre hasta el fin el mismo interés por la plena realización de la esperanza.
12No os hagáis perezosos sino imitadores de quienes por su fe y constancia heredan las promesas.
13Promesa y juramento. Así sucedió con Abraham. Dios, al hacerle las promesas, como no podía jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo:
14Te colmaré de bendiciones y te multiplicaré extraordinariamente.
15Y así, Abraham, perseverando con toda constancia, obtuvo la promesa.
16Los hombres juran por otro mayor, y el juramento concluye todos sus pleitos y les sirve de garantía.
17Por eso Dios quiso demostrar con más claridad a los herederos de la promesa lo irrevocable de su decisión; y empeñó su palabra con juramento.
18Así, por dos hechos irrevocables, en que no cabe mentira por parte de Dios, cobramos más ánimos nosotros los que buscamos refugio en él, para asirnos fuertemente a la esperanza que nos propone.
19Esta es el áncora firme y segura de nuestra alma, que penetra hasta el interior del santuario, a la otra parte del velo.
20Allí entró como precursor en beneficio nuestro Jesús, constituido pontífice para siempre a semejanza de Melquisedec.