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Apocalipsis 16

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Las cuatro primeras páteras derramadas sobre la tierra. Oí una gran voz proveniente del templo que gritaba a los siete ángeles: Id a derramar las siete páteras de la cólera de Dios sobre la tierra.

2Fue el primero y derramó su pátera sobre la tierra: Sobrevino una úlcera maligna y dolorosa sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que se postraban ante su imagen.

3El segundo derramó su pátera sobre el mar, y el mar se convirtió como en sangre de muerto, muriendo todos los seres vivos que había en el mar.

4El tercero derramó su pátera sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.

5Y oí al ángel de las aguas que decía: Justo eres, tú, el que es y el que fue, el santo, por haber hecho así justicia.

6Ya que derramaron sangre de santos y de profetas, tú les has dado a beber sangre. Bien se lo merecen.

7Y oí una voz del altar que decía: Así es, Señor, Dios omnipotente. Verdaderos y justos son tus juicios.

8El cuarto derramó su pátera sobre el sol, y se le concedió abrasar a los hombres con su fuego.

9Los hombres quedaron abrasados con grandes ardores, y comenzaron a blasfemar del nombre de Dios que había mandado estas plagas; pero no se arrepintieron ni le dieron gloria.

10Las tres últimas páteras derramadas sobre la tierra. El quinto derramó su pátera sobre el trono de la bestia. Su reino se cubrió de tinieblas y sus hombres se despedazaban las lenguas por el dolor.

11Blasfemaron del Dios del cielo por causa de sus dolores y de sus úlceras, pero no se arrepintieron ni abandonaron sus obras.

12El sexto derramó su pátera sobre el gran río, sobre el Eufrates; y su agua se secó, quedando así expedito el camino a los reyes que vienen del oriente.

13Y vi que de la boca del dragón y de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta salían tres espíritus inmundos, como ranas.

14Son espíritus, demonios, que obran prodigios y que se dirigen a los reyes del mundo entero para congregarlos con vistas a la batalla del gran día del Dios omnipotente.

15Mirad que vengo como ladrón. (Bienaventurado el que está velando y guardando sus vestidos para que no tenga que andar desnudo y vean sus vergüenzas.)

16Y congregó a los reyes en el lugar que en hebreo se llama Harmagedón.

17El séptimo ángel derramó su pátera en el aire; y salió del templo una gran voz que procedía del trono de Dios gritando: ¡Ya está!

18Y hubo relámpagos y estrépito y truenos y un gran terremoto, cual no lo hubo desde que existen los hombres sobre la tierra. Tan terrible era el terremoto.

19La gran ciudad se deshizo en tres partes; se derrumbaron las ciudades de los gentiles; y Dios se acordó de la gran Babilonia para darle a beber la copa con el vino de su terrible cólera.

20Huyeron todas las islas, los montes desaparecieron;

21y un terrible pedrisco con piedras tan grandes como talentos cayó del cielo sobre los hombres. Los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del pedrisco, porque era ésta terrible en extremo.

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