Apocalipsis 14
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1El cordero y su séquito en Sión. Tuve otra visión. Vi al cordero de pie sobre el monte Sión; y con él estaban ciento cuarenta y cuatro mil que tenían su nombre y el nombre de su Padre escrito en sus frentes.
2Y oí del cielo un rumor como estruendo de muchas aguas y como retumbar de fortísimo trueno. Y el rumor que oí era como de citaristas que pulsan sus cítaras;
3y cantaban como un cántico nuevo ante el trono y ante los cuatro vivientes y los ancianos. Nadie podía aprender el cántico, fuera de aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra.
4Estos son los que no se mancillaron con mujeres; son vírgenes. Estos acompañan al cordero dondequiera que va. Estos fueron rescatados de entre los hombres como primicias ofrecidas a Dios y al cordero.
5Jamás se halló mentira en su boca; son inmaculados.
6Acto 2.º: Sentencia divina de aniquilación contra los enemigos de la iglesia (14,6-18,24) Los ángeles anuncian el juicio de Dios contra el mundo del anticristo. Vi otro ángel que volaba por lo más alto del cielo. Y era portador de un mensaje eterno para anunciarlo a los moradores de la tierra, a todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos.
7Y decía con voz poderosa: Servid a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio. Adorad al que ha creado el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8Otro ángel, el segundo, le siguió diciendo: Cayó, cayó Babilonia la grande, la que a todas las naciones dio a beber del vino de su fornicación, del vino de la cólera de Dios.
9Otro ángel, el tercero, los siguió, diciendo con voz potente: Quien adore a la bestia y a su imagen, y reciba su marca en la frente o en la mano,
10beberá también del vino de la cólera de Dios, vino puro concentrado en la copa de su ira. Y será atormentado con fuego y azufre en presencia de los santos ángeles y en presencia del cordero.
11El humo de sus tormentos sube por los siglos de los siglos; y no tienen reposo ni de día ni de noche los que adoran la bestia y su imagen, y los que reciben la marca de su nombre.
12Aquí es necesaria la constancia de los santos, de aquellos que guardan los mandamientos de Dios y la fidelidad a Jesús.
13Oí una voz del cielo que decía: Escribe: Bienaventurados desde ahora los muertos que mueren en el Señor. Sí, responde el espíritu, que descansen de sus fatigas. Sus obras los acompañan.
14Representación anticipada del juicio: la siega y la vendimia. Y tuve otra visión. Y vi una nube blanca; y sentado sobre la nube a uno semejante a un hijo de hombre, con una corona de oro sobre la cabeza y con una hoz afilada en la mano.
15Salió otro ángel del templo gritando con potente voz al que estaba sentado sobre la nube: Empuña la hoz y siega, porque ya es la hora de la siega, y está madura la mies de la tierra.
16El que estaba sentado sobre la nube empuñó su hoz sobre la tierra, y la tierra quedó segada.
17Salió otro ángel del templo celeste, llevando también él en su mano un hocino afilado.
18Y salió del altar otro ángel que tenía poder sobre el fuego, gritando con poderosa voz al que tenía el hocino afilado: Empuña el hocino afilado y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque sus uvas están maduras.
19El ángel empuñó su hocino sobre la tierra y vendimió la viña de la tierra, echando los racimos en el gran lagar de la cólera de Dios.
20Fue pisada la uva del lagar fuera de la ciudad; y salió sangre del lagar hasta llegar a cubrir los frenos de los caballos en un espacio de mil seiscientos estadios.