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2 Tesalonicenses 2

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1II. El día del Señor y sus señales (2,1-3,5) Las señales de la parusía están todavía sin aparecer. Por lo que toca a la parusía de nuestro Señor, Cristo Jesús, y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,

2que no os desconcertéis tan fácilmente, perdiendo el buen sentido. Y no estéis alarmados ni por revelaciones carismáticas ni por palabras ni por epístolas, a nosotros atribuidas, pensando que el día del Señor viene de un momento a otro.

3La apostasía y la revelación del Anticristo son las señales precursoras. Que nadie os engañe de ninguna manera; porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición.

4El se opone y se alza contra el nombre de Dios y contra todo objeto sagrado, llegando hasta sentarse en el templo de Dios, proclamándose a sí mismo Dios.

5¿No recordáis que, estando todavía entre vosotros, os decía una y otra vez estas cosas?

6Y ahora sabéis lo que pone impedimento para que él no se revele sino a su tiempo.

7En efecto, el misterio de la iniquidad está ya en acción. Sólo falta que desaparezca de en medio el que ahora pone impedimento.

8Descripción de la aparición del Anticristo. Entonces se revelará el impío. Y Jesús lo matará con el aliento de su boca y lo aniquilará en la manifestación de su parusía.

9La venida del impío por la acción de Satanás estará acompañada de toda clase de poder, de señales e ilusorios portentos,

10y de todo género de seducción al mal para los que están en camino de perdición. Y todo por no haber acogido el amor de la verdad que los hubiera salvado.

11Por eso les envía Dios un poder que induce al error,

12para que crean en la mentira y sean así condenados cuantos no dieron fe a la verdad y se complacieron en la maldad.

13Exhortación a perseverar para conseguir la salud. Nosotros debemos dar continuamente gracias a Dios por vosotros, hermanos, a quienes tanto ama el Señor. Dios os eligió desde toda la eternidad para daros la salud por la santificación que obra el espíritu y por la fe en la verdad.

14Con tal fin os convocó por medio del mensaje de la salud, anunciado por nosotros, para daros la posesión de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

15Así pues, hermanos, manteneos firmes y guardad las enseñanzas que aprendisteis de nosotros, ya de viva voz, ya por carta.

16Que el mismo Señor nuestro, Cristo Jesús, y Dios, nuestro Padre, que por pura bondad nos ha amado y nos ha otorgado consuelo y aliento imperecederos y una feliz esperanza,

17infunda valor en vuestros corazones y los confirme en bondad de obras y de palabras.

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