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1 Corintios 7

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1II. Respuestas a las consultas de los corintios (7,1-15,58) 1.º) Del matrimonio y del celibato (7,1-40) Legitimidad y derechos en el matrimonio. Viniendo a tratar de las consultas que me hicisteis, os digo: Es cosa buena que el hombre se abstenga de la mujer.

2Mas por los peligros de la fornicación, cada uno tenga su mujer y cada una tenga su marido.

3El marido vaya pagando su deuda a la mujer, e igualmente la mujer a su marido.

4La mujer no es dueña de su propio cuerpo, sino el marido. Y del mismo modo: El marido no es dueño de su propio cuerpo, sino la mujer.

5No os defraudéis uno al otro vuestro derecho, a no ser de común acuerdo, y por algún tiempo, y para daros a la oración. Y de nuevo volved al mismo orden de vida, para que no os tiente Satanás por vuestra incontinencia.

6Esto lo digo como una concesión, no como un mandato.

7Bien quisiera que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propia gracia de estado, recibida de Dios: Unos para vivir de esta manera; otros de la otra.

8Consejos a los solteros y a las viudas. Sin embargo, a los no casados y a las viudas les digo: Es cosa excelente para ellos quedarse en el mismo estado que yo.

9Ahora que, si no pueden guardar continencia, que se casen. Mejor es casarse que arder en concupiscencia.

10El matrimonio cristiano es indisoluble. Privilegio paulino. Respecto de los casados hay un precepto, no mío, sino del Señor: Que la mujer no se separe del marido.

11Y, caso de separarse, que no vuelva a casarse o que haga las paces con su marido. Y también: Que el marido no despida a la mujer.

12En cuanto a los demás, digo yo, no el Señor: Si un hermano tiene mujer pagana, y ésta consiente en cohabitar con él, no la despida.

13Y del mismo modo: Si una hermana tiene marido pagano, y éste consiente en cohabitar con ella, no despida al marido.

14El marido pagano queda santificado por la mujer creyente; y la mujer pagana queda santificada por el marido que tiene fe. Porque de otra manera, tendríamos que vuestros hijos son impuros. Pero no; son santos.

15Pero, si la parte pagana se retira, que se retire. En tales casos, ni el hermano ni la hermana están sometidos a la esclavitud. El Señor nos ha convocado para la paz.

16Porque, tú, mujer, no sabes si podrás salvar al marido. Y tú, marido, no sabes si podrás salvar a la mujer.

17Los nuevos convertidos y su condición social anterior. Fuera de esto, cada uno ande conforme el Señor le asignó en herencia, cada uno conforme Dios le ha convocado. Y así lo voy ordenando en todas las iglesias.

18¿Ha sido uno convocado del judaísmo? No disimule su condición de judío. ¿Lo ha sido otro del paganismo? No se circuncide.

19No importa nada el ser o no ser circuncidado sino la guarda de los mandamientos de Dios.

20Cada uno continúe en la asamblea en que fue convocado por Dios.

21¿Fuiste convocado siendo esclavo? No te preocupes. Pero si puedes ser liberto, aprovéchate más bien de ello.

22El que siendo esclavo ha sido convocado en el Señor, es un liberto del Señor. Y de la misma manera el que siendo liberto ha sido convocado, es un esclavo de Cristo.

23Habéis sido comprados a precio. No os hagáis esclavos de los hombres.

24Hermanos, que cada uno continúe sirviendo a Dios en la asamblea en que fue convocado.

25Excelencias del celibato cristiano. Acerca de las vírgenes, no tengo precepto del Señor. Pero puedo aconsejar, como quien ha conseguido por su misericordia ser un fiel consejero.

26Así pues, creo que por los cuidados materiales que se dan, es cosa excelente ese estado; es decir, es cosa buena que el hombre viva virgen.

27¿Te encuentras ligado a mujer? No busques la separación. ¿Estás libre de mujer? No la pretendas.

28No pecarás si te casas; ni pecará la doncella por casarse; pero así tendrán preocupaciones materiales en este mundo, de las que yo quisiera libraros.

29Os declaro lo siguiente, hermanos: El tiempo es corto. Sólo queda que los que tienen mujer, vivan como si no la tuvieran:

30los que lloran, como si no llorasen; los que gozan, como si no gozasen; los que compran, como si no poseyesen;

31y los que se sirven de este mundo, como si no disfrutasen; porque pasa la apariencia de este mundo.

32Yo quisiera que os vierais libres de cuidados. El célibe se cuida del servicio del Señor, de cómo agradar al Señor.

33Pero el casado se cuida de los negocios temporales, de cómo agradar a su mujer,

34y encuentra su corazón dividido. La mujer sin marido como también la doncella, se preocupan del servicio del Señor, de cómo ser santas en cuerpo y en espíritu. Mientras que la casada se cuida de las cosas del mundo, de cómo agradar al marido.

35Esto os lo digo por vuestra mayor utilidad, no para tenderos un lazo; y mirando a lo más noble y a lo que facilita vuestra íntima unión con Dios sin impedimento de ninguna clase.

36Quien cree que no va procediendo decorosamente para con su «desposada», estando él como está en la plenitud de su virilidad, y debe decidirse por el matrimonio, ponga por obra su deseo. No peca. Cásense.

37Pero quien, manteniéndose firme en su propósito, y con entera libertad y dominio de su voluntad, determina guardarla virgen, hará mejor.

38En suma: Quien se casa con su «desposada», hace bien; y quien no se casa, hace mejor.

39Legitimidad de las segundas nupcias. La mujer está ligada por todo el tiempo que vive su marido. Si muere el marido, queda libre para casarse con quien quiera; pero sólo según la doctrina del Señor.

40Más feliz será si continúa en su estado conforme a mi consejo. Que creo tener yo también el espíritu de Dios.

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