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Salmos 119

Sagrada Biblia (Félix Torres Amat)

1118:1 Bienaventurados los que proceden sin mancilla, los que caminan según la ley del Señor.

2118:2 Bienaventurados los que examinan con cuidado los testimonios del Señor o su ley santa; los que de todo corazón le buscan.

3118:3 Porque los que cometen la maldad, no andan por los caminos del Señor.

4118:4 Tú ordenaste que se guarden exactamente tus mandamientos.

5118:5 Ojalá que sean enderezados mis pasos a observar tus justísimas leyes.

6118:6 Entonces no seré confundido, cuando tuviere fijos mis ojos en todos tus preceptos.

7118:7 Con sincero corazón te alabaré, porque aprendí los juicios o disposiciones de tu justicia.

8118:8 Observaré tus justos decretos; no me desampares jamás.

9118:9 ¿Cómo enmendará el tierno joven su conducta? Observando tus palabras o preceptos.

10118:10 Yo te he buscado con todo mi corazón; no me dejes desviar de tus mandamientos.

11118:11 Dentro de mi corazón deposité tus palabras, para no pecar contra ti.

12118:12 Bendito eres tú, ¡oh Señor! Enséñame tus justísimos preceptos.

13118:13 Han anunciado mis labios todos los oráculos que han salido de tu boca.

14118:14 Me he deleitado más que en todos los tesoros, en seguir el camino de tus preceptos.

15118:15 Yo contemplaré tus mandamientos, y consideraré tus leyes.

16118:16 Me deleitaré en tus preceptos, y no me olvidaré de tus palabras.

17118:17 Concede esta gracia a tu siervo de que viva y guarde tus palabras.

18118:18 Quita el velo a mis ojos, y contemplaré las maravillas de tu ley.

19118:19 Peregrino soy yo sobre la tierra; no me ocultes tus preceptos.

20118:20 Ardió mi alma en deseos de amar tu santa y justísima ley en todo tiempo.

21118:21 Tú aterraste a los soberbios; malditos aquellos que se desvían de tus mandamientos.

22118:22 Líbrame del oprobio y del desprecio; pues he guardado exactamente tus testimonios.

23118:23 Hasta los príncipes se pusieron muy de asiento a deliberar contra mí; mas tu siervo contempla tus justísimos mandamientos.

24118:24 Porque tus decretos son la materia de mi meditación, y tus justas leyes mi norte o consejo.

25118:25 Pegada está contra el suelo mi alma; vuélveme la vida según tu palabra.

26118:26 Te expuse el estado de mi carrera y me atendiste; amaéstrame en tus justísimas disposiciones.

27118:27 Enséñame el camino de la santidad y justicia, y contemplaré tus maravillas.

28118:28 Se adormeció de tedio el alma mía; comunícame vigor con tus palabras.

29118:29 Aléjame de la senda de la iniquidad, y hazme la gracia de que viva según tu ley.

30118:30 He escogido el camino de la verdad; tengo siempre presentes tus juicios.

31118:31 Me he apoyado, Señor, en los testimonios de tu ley; no permitas que me vea confundido.

32118:32 Corrí gozoso por el camino de tus mandamientos, cuando tú ensanchaste mi corazón.

33118:33 Dame, ¡oh Señor!, por norma el camino de tus justísimos mandamientos, e iré siempre por él.

34118:34 Dame inteligencia, y estudiaré atentamente tu ley, y la observaré con todo mi corazón.

35118:35 Guíame por la senda de tus preceptos, pues ésa es la que deseo.

36118:36 Inclina mi corazón a tus testimonios, y no le dejes ir en pos de la codicia.

37118:37 Aparta mis ojos para que no miren la vanidad; haz que viva siguiendo tu camino o ley santa.

38118:38 Haz que tu siervo se afirme en tu palabra, por medio de tu santo temor.

39118:39 Aparta de mí el oprobio que yo he temido; pues tus juicios son tan amables.

40118:40 Mira cómo estoy enamorado de tus santos mandamientos: hazme vivir conforme a tu justicia.

41118:41 Y venga, ¡oh Señor!, sobre mí tu misericordia; venga a mí tu salvación, según tu promesa.

42118:42 Y daré por respuesta a los que me hieren que tengo puesta mi esperanza en tus promesas.

43118:43 Y nunca quites de mi boca la palabra de la verdad, ya que tanto he confiado en tus promesas.

44118:44 Con eso observaré siempre tu ley, para siempre y por los siglos de los siglos.

45118:45 Yo caminaré con libertad y sosiego, porque busqué tus mandamientos.

46118:46 Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré de ellos.

47118:47 Y me recrearé en tus preceptos, objeto de mi amor.

48118:48 Y alzaré mis manos hacia tus mandamientos, que he amado siempre; y meditaré tus justas disposiciones.

49118:49 Acuérdate de la promesa que hiciste a tu siervo, con que me diste esperanza.

50118:50 Ella me consoló en medio de mi humillación; y tu palabra me dio la vida.

51118:51 Los soberbios me escarnecían hasta el extremo; pero yo no por eso me separé de tu ley.

52118:52 Me acordé, ¡oh Señor! de tus eternos juicios, y quedé consolado.

53118:53 Desmayé de dolor, por causa de los pecadores que abandonaron tu ley.

54118:54 En el lugar de mi destierro eran tus justísimos mandamientos el asunto de mis cánticos.

55118:55 Durante la noche me acordaba de invocar tu Nombre, oh Señor; y así guardaba exactamente tu ley.

56118:56 Esto pasó en mí, porque yo procuraba observar bien tus justísimos decretos.

57118:57 Yo dije: ¡Oh Señor!, mi porción de herencia es el guardar tu santa ley.

58118:58 Tu favor he implorado de todo mi corazón; apiádate de mí, según tu promesa.

59118:59 He examinado mi vida, y enderezado mis pasos a la observancia de tus mandamientos.

60118:60 Resuelto estoy, y nadie me arredrará de cumplir tus preceptos.

61118:61 Los lazos de los pecadores me rodean por todas partes; mas yo no me olvido de tu ley.

62118:62 A medianoche me levantaba a tributarte gracias por tus juicios llenos de justicia.

63118:63 Yo entro a la parte, o tengo sociedad con todos los que te temen y observan tus mandamientos.

64118:64 Llena está la tierra, ¡oh Señor!, de tu piedad. Amaéstrame en tus justísimos preceptos.

65118:65 Has usado de bondad, oh Señor, con tu siervo, según tu promesa.

66118:66 Enséñame la bondad, la doctrina y la sabiduría; pues he creído tus preceptos.

67118:67 Antes de ser yo humillado, pequé; mas ahora obedezco ya tu palabra.

68118:68 Eres ¡oh Señor!, infinitamente bueno; instrúyeme, pues, por tu bondad, en tus justísimas disposiciones.

69118:69 Los soberbios han forjado mil calumnias contra mí; pero yo con todo mi corazón guardaré tus mandamientos.

70118:70 Se engrasó su corazón como sebo o leche cuajada; mas yo me ocupo en meditar tu santa ley.

71118:71 Bien me está que me hayas humillado; para que así aprenda tus justísimos preceptos.

72118:72 Mejor es para mí la ley que salió de tu boca, que millones de oro y plata.

73118:73 Tus manos, Señor, me hicieron, y me formaron; dame el don de entendimiento, y aprenderé tus mandamientos.

74118:74 Me verán los que te temen, y se llenarán de gozo, porque puse toda mi esperanza en tus palabras.

75118:75 He conocido, Señor, que tus juicios son justísimos; y conforme a tu verdad me has humillado.

76118:76 Venga, pues, la misericordia tuya a consolarme, según la palabra que diste a tu siervo.

77118:77 Venga sobre mí tu piedad, y viviré, puesto que tu ley es mi dulce meditación.

78118:78 Confundidos sean los soberbios, por los inicuos atentados que han cometido contra mí; entretanto yo meditaré tus mandamientos.

79118:79 Que se reúnan conmigo los que temen, y los que conocen tus sagrados testimonios.

80118:80 Haz que mi corazón se conserve puro en la práctica de tus mandamientos, para que yo no quede confundido.

81118:81 Desfallece mi alma, suspirando por la salud que de ti viene; mas yo siempre he esperado firmemente en tu palabra.

82118:82 Desfallecieron mis ojos de tanto esperar tu promesa. ¿Cuándo será, Señor, decía yo, que me consolarás?

83118:83 Porque me he quedado seco y árido, como un odre expuesto a la escarcha; mas con todo, no me he olvidado de tus justísimos preceptos.

84118:84 ¡Oh Señor! ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás justicia de mis perseguidores?

85118:85 Me contaron los impíos mil fábulas y fruslerías, ¡cuán diferente es todo esto de tu santa ley!

86118:86 Todos tus preceptos son la verdad pura. Me han perseguido injustamente, socórreme tú ¡oh Señor!

87118:87 Poco faltó que no dieran conmigo en tierra; pero yo no dejé jamás tus preceptos.

88118:88 Vivifícame, ¡oh Señor!, según tu misericordia; y observaré los mandamientos salidos de tu divina boca.

89118:89 Eternamente, ¡oh Señor!, permanece en los cielos tu palabra.

90118:90 Tu verdad durará de generación en generación. Tú fundaste la tierra, y ella subsiste.

91118:91 En virtud de tu ordenación continúa el curso de los días, pues todas las cosas te sirven.

92118:92 A no haber sido tu ley el objeto de mi meditación, hubiera sin duda perecido en mi angustia.

93118:93 Nunca jamás olvidaré tus justísimas instituciones; pues me diste en ellas la vida.

94118:94 Tuyo soy yo, Señor, sálvame, pues he investigado con ansia tus mandamientos.

95118:95 Estuvieron los pecadores a la mira de mí para perderme; yo me dediqué entonces a estudiar tus divinos oráculos.

96118:96 Tengo visto el fin de lo más perfecto y cumplido, sólo tu ley no tiene ningún término ni medida.

97118:97 ¡Cuán amable me es tu ley!, ¡oh Señor! todo el día es materia de mi meditación.

98118:98 Con tu mandamiento o ley divina me hiciste superior en prudencia a mis enemigos; porque le tengo permanentemente ante mis ojos.

99118:99 He comprendido yo más que todos mis maestros, porque tus mandamientos son mi meditación continua.

100118:100 Alcancé más que los ancianos, porque he ido investigando tus preceptos.

101118:101 Desvié mis pies de todo mal camino, para obedecer tus palabras.

102118:102 De tus estatutos no me he desviado, porque tú me lo prescribiste por ley.

103118:103 ¡Oh cuán dulces son a mi paladar tus palabras!; más que la miel a mi boca.

104118:104 De tus mandamientos saqué gran caudal de ciencia; por eso aborrezco toda senda de iniquidad.

105118:105 Antorcha para mis pies es tu palabra; y luz para mis sendas.

106118:106 Juré, y ratifiqué el observar tus justísimos decretos.

107118:107 He sido abatido, Señor, en gran manera: vivifícame según tu promesa.

108118:108 Recibe, ¡oh Señor!, con agrado los espontáneos sacrificios de alabanza que te ofrecen mis labios; enséñame tus juicios.

109118:109 Tengo siempre mi alma en la mano, o en un hilo; pero yo no me olvidé de tu ley.

110118:110 Me tendieron los lazos los pecadores; pero yo no salí del camino de tus mandamien-tos.

111118:111 He adquirido los testimonios de tu ley, para que sean eternamente mi patrimonio; pues son ellos la alegría de mi corazón.

112118:112 Incliné mi corazón a la práctica perpetua de tus justísimos mandamientos, por la esperanza del galardón.

113118:113 Aborrecí los impíos; y amé tu santa ley.

114118:114 Tú eres, Señor, mi auxilio y amparo, y en tu palabra tengo puesta toda mi esperanza.

115118:115 Retiraos de mí, malignos; yo me ocuparé en estudiar los mandamientos de mi Dios.

116118:116 Acógeme Señor, según tu promesa, y haz que yo viva, y no permitas que quede burlada mi esperanza.

117118:117 Ayúdame, y seré salvo, y meditaré continuamente tus justos decretos.

118118:118 Miraste con desprecio a todos aquellos que se desvían de tus preceptos; porque injusto es su modo de pensar.

119118:119 He considerado prevaricadores a todos los pecadores de la tierra; por eso amé tus testimonios.

120118:120 Traspasa con tu santo temor mis carnes, pues tus juicios me han llenado de espanto.

121118:121 He ejercido la rectitud y la justicia; no me abandones en poder de mis calumniadores.

122118:122 Da la mano a tu siervo para obrar el bien; no me opriman con calumnias los soberbios.

123118:123 Desfallecieron mis ojos, esperando me viniera de ti la salvación, y el cumplimiento de tu palabra.

124118:124 Trata a tu siervo conforme a tu misericordia, y enséñame tus justísimos decretos.

125118:125 Siervo tuyo soy yo; dame inteligencia para que comprenda tus preceptos.

126118:126 Tiempo es, oh Señor, de obrar con rigor; los soberbios han echado por el suelo su ley.

127118:127 Por lo mismo he amado tus mandamientos más que el oro y los topacios.

128118:128 Por eso me encaminé por la senda de todos tus preceptos, y he detestado todos los caminos de la iniquidad.

129118:129 Admirables son tus testimonios: por eso los ha observado exactamente mi alma.

130118:130 La explicación de tus palabras ilumina y da inteligencia a los pequeños.

131118:131 Abrí mi boca, y respiré; porque estaba anhelando tus mandamientos.

132118:132 Vuelve hacia mí tus ojos, y mírame con piedad, según sueles hacerlo con los que aman tu Nombre.

133118:133 Endereza mis pasos según la norma de tus palabras, y haz que no reine en mí injusticia alguna.

134118:134 Líbrame de las calumnias de los hombres, para que yo cumpla tus mandamientos.

135118:135 Haz brillar sobre tu siervo la luz de tu divino rostro; y enséñame tus justísimos decretos.

136118:136 Arroyos de lágrimas han derramado mis ojos, por no haber observado tu santa ley.

137118:137 Justo eres, oh Señor, y rectos son tus juicios.

138118:138 Recomendaste estrechamente la observancia de tus preceptos, que son la misma justicia y verdad.

139118:139 Mi celo me ha hecho consumir de dolor, porque mis enemigos se han olvidado de tus palabras.

140118:140 Acendrada en extremo es tu palabra, y está tu siervo enamorado de ella.

141118:141 Pequeño soy yo, y de poca estima; mas no he puesto en olvido tus justísimos oráculos.

142118:142 Tu justicia es eterna justicia, y tu ley la verdad misma.

143118:143 Me sorprendieron las tribulaciones y angustias; tus mandamientos son mi dulce meditación.

144118:144 Llenos están de eterna justicia los testimonios de tu ley; dame la inteligencia de ellos, y tendré vida.

145118:145 Clamé de todo mi corazón: Escúchame, ¡oh Señor!, y haz que yo vaya en pos de tus justísimos preceptos.

146118:146 A ti clamé diciendo: Sálvame de la tentación, para que yo observe tus mandamientos.

147118:147 Me anticipé y clamé muy de mañana, porque esperé firmemente tus palabras.

148118:148 Antes de amanecer se dirigieron hacia ti mis ojos para meditar tu ley.

149118:149 Escucha, Señor mi voz según tu misericordia, y vivifícame conforme lo has prometido.

150118:150 Se arrimaron a la iniquidad mis perseguidores, y se alejaron de tu ley.

151118:151 Cerca estás de mí, ¡oh Señor!, y todos tus caminos son la verdad misma.

152118:152 Desde el principio conocí que has establecido tus preceptos para que subsistan eternamente.

153118:153 Mira, Señor, mi abatimiento, y líbrame; pues no me he olvidado de tu ley.

154118:154 Sentencia tú mi causa, y libértame; por respeto a tu palabra vuélveme la vida.

155118:155 Lejos está de los pecadores la salvación; porque no han cuidado de obedecer tus justísimos preceptos.

156118:156 Tu misericordia, Señor, es mucha; vivifícame según tu promesa.

157118:157 Muchos son los que me persiguen y atribulan; pero yo no me he desviado de tus mandamientos.

158118:158 Los veía prevaricar, y me consumía de dolor al ver que no hacían caso de tus palabras.

159118:159 Mira, ¡oh Señor!, cuánto he amado tus mandamientos; por tu misericordia otórgame la vida.

160118:160 El principio o suma de tus palabras es la verdad; eternas son todas las disposiciones o promesas de tu justicia.

161118:161 Sin causa alguna me han perseguido los príncipes; mas mi corazón ha temido siempre tus palabras.

162118:162 Me alegraré en tus promesas; como quien halla ricos despojos.

163118:163 Aborrecí la injusticia, la detesté; y he amado tu santa ley.

164118:164 Siete veces al día te tributé alabanzas por los oráculos de tu justicia.

165118:165 Gozan de suma paz los amadores de tu ley, sin que hallen tropiezo alguno.

166118:166 Yo esperaba, Señor, la salud que de ti viene; y entretanto amaba tus mandamientos.

167118:167 Mi alma ha guardado tus preceptos, y los ha amado ardientemente.

168118:168 He observado tus mandamientos y sagrados testimonios; porque sabía que todas mis acciones están presentes a tus ojos.

169118:169 Lleguen, ¡oh Señor!, a tu presencia mis plegarias: conforme a tu promesa dame el don de entendimiento.

170118:170 Penetren mis ruegos hasta llegar ante tu acatamiento; líbrame del mal según tu palabra.

171118:171 Rebosarán mis labios en himnos de alabanza, cuando tú me hayas enseñado tus justísimos oráculos.

172118:172 Mi lengua anunciará tu palabra; porque todos tus preceptos son la misma equidad.

173118:173 Extiende tu mano para salvarme; pues yo he preferido a todo tus mandamientos.

174118:174 ¡Oh Señor! ardientemente he deseado la salud que de ti viene, y tu ley es el objeto continuo de mi meditación.

175118:175 Vivirá mi alma, y te alabará; y tus juicios serán mi apoyo y defensa.

176118:176 He andado errante como una oveja descarriada: ven a buscar a tu siervo, porque no me he olvidado, ¡oh Señor!, de tus mandamientos.

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