Salmos 84
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›183:2 ¡Qué amable es tu morada, Señor del universo!
283:3 Languidece mi ser y anhela a gritos el atrio del Señor; mi corazón y mi carne saltan de gozo por el Dios vivo.
383:4 Hasta el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, Rey mío y Dios mío.
483:5 Dichosos los que habitan en tu casa alabándote siempre.
583:6 Dichosos quienes tienen su refugio en ti, aquellos cuyo corazón te alaban.
683:7 Cuando pasan por el Valle del Llanto, lo transforman en manantial y la lluvia lo cubre de balsas.
783:8 Caminan de baluarte en baluarte para ver al Dios de los dioses en Sión.
883:9 Señor Dios del universo, escucha mi súplica, atiéndeme, Dios de Jacob.
983:10 Oh Dios, escudo nuestro, mira, fíjate en el rostro de tu Ungido.
1083:11 Vale más un día en tu atrio que mil en mi casa; prefiero el umbral de la casa de Dios a morar en la tienda del malvado.
1183:12 Porque el Señor es sol y es escudo, Dios concede favor y gloria; el Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.
1283:13 Señor del universo, ¡dichoso quien confía en ti!