Salmos 63
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›162:2 ¡Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo: mi garganta está sedienta de ti, mi carne desfallece por ti como tierra seca, reseca sin agua!
262:3 Que así te contemple en el santuario viendo tu poder y tu gloria.
362:4 Porque tu amor vale más que la vida, te alabarán mis labios.
462:5 Que así te bendiga mientras viva, alzando las manos en tu Nombre.
562:6 Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mi boca te alabará con labios jubilosos.
662:7 Si en mi lecho me acuerdo de ti, en mis vigilias medito en ti,
762:8 porque tú has sido mi ayuda, y a la sombra de tus alas salto de gozo.
862:9 Mi vida está unida a ti y tu mano me sostiene.
962:10 Pero los que intentan quitarme la vida vayan a lo profundo de la tierra;
1062:11 sean pasados a filo de espada, sirvan de pasto a los chacales.
1162:12 Pero el rey se alegrará en Dios, el que jura por él se felicitará, cuando tapen la boca a los mentirosos.